Domingo, 19 Septiembre 2021
A+ R A-

A pesar de la excusa de la emergencia sanitaria para implantar en la práctica un Estado de Excepción, al gobierno “progresista” y todos los Estados capitalistas se les ve el plumero fácilmente cuando se ve cómo y a quién se aplica con mano de hierro o mano de trapo.

Vemos por un lado que no está permitido simplemente sentarse en un banco, pero sí sentarse en la terraza de un bar. Todos los movimientos autorizados, básicamente, han sido para trabajar, incluso en sectores no esenciales, e ir al supermercado, que, por cierto, nos han aplicado un impuesto extra subiendo los precios de alimentos básicos.

Por otro lado, vemos a quién se aplica con mano de acero las prohibiciones de circulación y “distancia social” con la que machaconamente nos insisten desde todas las esferas del Estado y sus tentáculos mediáticos.

La policía ha actuado con mano de acero, especialmente en los barrios populares, aplicando más de un millón de sanciones y deteniendo a más de 8.400 personas.

Si sabemos que la sanción mínima es de 601 euros, podemos intuir que este Estado de Alarma ha tenido, también, una función recaudatoria y represiva. Es un nuevo saqueo directo de millones de euros a los ya esquilmados ahorros de las clases populares (sin contar los miles de millones que está regalando a las empresas y bancos) y una vuelta de tuerca en el miedo al pueblo a salir a la calle y a reunirse. Mayor saña no ha podido tener con las clases populares el Estado y sus fuerzas de seguridad (sin olvidar a la policía municipal, que es la que más multas ha puesto).

Más criminal aún resulta este estado policial si lo comparamos con la complicidad del Estado con los fascistas que han salido a la calle a protestar (porque hasta un gobierno socialdemócrata no les vale) sin ningún tipo de restricción y sin necesidad siquiera de pedir autorización. Estas masas infectas han recibido abiertamente la simpatía de las Fuerzas de Seguridad el Estado.

Pero no sólo eso. La saña se ha aplicado con aquellos que protestaban contra esos actos fascistas, agrediéndolos y deteniéndolos.

Incluso la policía ha actuado contra el personal sanitario que mostraba su rechazo a esas masas aborregadas que podían suponer un peligro para la salud pública. Atrás quedó el paripé de los aplausos a los médicos y enfermeros por jugarse la vida en los hospitales.

En Sevilla hemos asistido al desparpajo de las mismas masas infectas a lo largo de la Avenida de la Palmera, una zona poblada de una burguesía fascista sin complejos.

En el bando contrario, no se han autorizado concentraciones solicitadas por sindicatos de clase a pesar de garantizar un respeto estricto del distanciamiento social y medidas de prevención de contagio. Sirva de ejemplo el comunicado del “Bloque combativo y de clase” de Madrid:

Tenemos otro ejemplo con los futbolistas millonarios, que incumplen las normas “impuestas” para garantizar la puesta en marcha de la maquinaria a billetes del circo futbolístico profesional.

Han valido unas disculpas para que los futbolistas del Sevilla FC que organizaron una fiesta con más personas de las permitidas salgan impunes de cualquier sanción por parte de la policía, para regocijo de los accionistas del club y la complicidad de las instituciones deportivas. El presidente de la Liga de Fútbol, el falangista Javier Tebas, pone en valor el arrepentimiento de estos multimillonarios consentidos.

Durante las últimas semanas hemos visto cómo todo el aparato del régimen arremetía sin piedad contra los grupos de familias o amigos que habían organizado alguna fiesta en sus casas, acusándolos prácticamente de criminales.

El gobierno “más progresista de la historia” vuelve a mirar para otro lado. Para el lado más reaccionario de la sociedad. No sólo no ha sancionado a las masas infectas que se saltan todo tipo de “distanciamiento social”, sino que el ministro de Interior, Grande Marlaska, ha anunciado la tercera subida de los sueldos de guardias civiles y policías nacionales, lo cual supone en total un gasto de 807 millones de euros.

Seguramente Teresa Rodríguez esté contenta porque el gobierno “progresista” cuida a los guardias civiles como ella pide que se haga en el parlamento andaluz.

Todo indica que las clases populares están vendidas en manos del gobierno de “izquierda”, que prepara el terreno para una arremetida del lado más fascista del régimen, que volverá con más fuerza. La desorganización de las clases populares en mil pedazos, fruto de las esperanzas en el parlementarismo burgués y la división en cientos de luchas atómicas, hacen posible que millones de personas vivan sometidas al imperio de un Estado heredero del franquismo cada vez más abiertamente fascista, que representa los intereses de una minoría oligárquica que se reparte el inmenso pastel de riqueza que producen las clases trabajadoras de este país.

El pueblo trabajador así no puede seguir, y si sigue así podemos esperar tiempos aún más duros a nivel económico y a libertades cada vez más restringidas. En cada momento usarán una excusa diferente, como lo han hecho con el terrorismo y lo están haciendo ahora con el Covid-19. Son las arremetidas del sistema capitalista moribundo y en descomposición.

La única salida del pueblo trabajador (obreros de la ciudad y el campo, pensionistas, estudiantes, …) es organizarse en un frente único del pueblo para tumbar a este régimen inhumano, para edificar una democracia obrera y popular y tomar el control de las riquezas naturales, empresas privatizadas, monopolios estratégicos y bancos rescatados. Para tumbar al fascismo y al capitalismo de una tacada.

Contra el saqueo y la represión del Estado español

Organización en un Frente Único del Pueblo

Por el Socialismo

Comité Provincial del PCOE en Sevilla

No són poques les ocasions en què el PCOE ha denunciat l’oportunisme del PCE, tant a nivell nacional com de les seues distintes organitzacions. Una volta més, l’oportunisme d’una de les seues faccions, el Partit Comunista del País Valencià (PCPV) ix a relluir.

El passat divendres 22 de maig, el PCPV publicava una nota on cridava a “una mobilització unitària, massiva i històrica davant l’auge del feixisme”. En aquesta carta podem llegir extractes com el següent:

En aquest paràgraf fan referència a les caravanes i concentracions que Vox ha convocat al llarg de l’Estat. Sembla ser que, abans d’açò, el feixisme i l’extrema dreta no existiren, no estigueren presents ni realitzaren demostracions de força. El comunicat continua:

Tal volta el PCPV pren als treballadors per estúpids? L’actual Govern, amb el que col·laboren els seus socis d’IU i que dona dos ministeris a dos militants del seu partit, treballa a favor dels interessos dels monopolis, de la burgesia. Una prova és les modificacions dels ERTOs que pagarà el proletariat amb els seus impostos, i d’igual manera les rebaixes als acomiadaments post-ERTOs que recentment han modificat i que permetrà a les empreses aprofitar els ERTOs per socialitzar pèrdues i, posteriorment, davant la crisi capitalista entroncada en l’economia mundial, fer els treballadors al carrer.

Tot açò no seria possible sense la col·laboració de CCOO i UGT, que el PCE no ha temut glorificar i protegir baix el seu mantell, encimbellar-los com sindicats de classe malgrat les nombroses traïcions a la classe obrera, arribant inclús a realitzar actes conjunts amb, ni mes ni menys, que els Secretaris Generals d’aquestes organitzacions, que no dubten en firmar immisericordiament acomiadaments de treballadors, com els del passat 12 de març pactats amb la patronal la barra lliure per als ERTOs, un altre insult a la intel·ligència.

Però no són aquestes totes les mostres d’oportunisme per part del PCPV, doncs aquests, dins del grup electoral Unides Podem-Esquerra Unida País Valencià, portaren de candidat en les anteriors eleccions autonòmiques a Rubén Martínez Dalmau, membre d’Unides Podem, que no ha dubtat en cap moment en mostrar-se a favor dels atacs i ingerències imperialistes a Llatinoamèrica com son els casos de Veneçuela o Bolívia, aplegant inclús a afirmar que «Venezuela es una dictadura, i Maduro ha acabant fent el mateix que Hitler»

 

Com pot el PCPV fer una crida contra el feixisme mentre encimbellen electoralment a un feixista que no dubta en suportar colps d’estat al llarg i ample de Llatinoamèrica i no sofrir cap tipus de conseqüència?

A aquesta hipocresia cal sumar-li la més recent d’elles, on, després d’anunciar en mitjans diverses concentracions convocades per el PCPE, algunes d’aquestes titulades “Autoritzada concentració del Partit Comunista” o similars, sense especificar les sigles, el PCE escrivia:

Cóm es pot cridar a una mobilització unitària i boicotejar de manera velada altra concentració amb, teòricament, els mateixos objectius?

I el comunicat continua:

A quina extrema dreta es refereix el PCPV? A aquella que continua als organismes repressius de l’estat i que ells mateix van blanquejar a la famosa “Transició” a fi d’ocupar una poltrona i trair a la classe obrera? O tal volta es referiran al còmplice de tortures Grande-Marlaska a qui han mantingut com a ministre d’interior i que ha fet la vista grossa davant els abusos policials justificats amb l’estat d’alarma que ells mateixos han suportat? Tal volta fan referència al reaccionari defensor del feixisme nord-americà colpista en Llatinoamèrica que encimbellen com a candidat a president de la Generalitat Rubén Martínez Dalmau. Tal volta fan referència al feixisme de qui va permetre que Billy el Niño morís amb medalles i sense ser investigat al votar dos voltes contra la seua investigació al Congrés.

El PCE i la seua marca regional, el PCPV, formen part de l’aparell de l’Estat feixista espanyol i hui co-governen, apliquen les seues mesures antiobreres, suporten als seus botxins i blanquegen els seus torturadors. Son còmplices de la desarticulació del moviment obrer i liquidacionistes de moviments socials i plataformes de col·lectius socials. En tot el comunicat confeccionat pel PCPV no podem llegir ni una referència al proletariat, ni una paraula sobre la lluita de classes ni el paper del feixisme com a braç armat del capitalisme contra el moviment obrer. Tot són eufemismes, paral·lelismes o terminologia socialdemòcrata a fi de no utilitzar terminologia marxista, no fora que els seus amos els rinyen i els lleven els seus beneficis i favors de l’Estat.

Mentre els comunistes som reprimits i dia a dia denunciem el feixisme de l’Estat, la repressió, les mesures antiobreres del govern, el PCPV es dedica a blanquejar les mesures que costaran milers de vides obreres i a actuar com a suport del socialfeixisme del PSOE. Per això, des del Partit Comunista Obrer Espanyol fem una crida a aquells marxistes-leninistes honests que encara formen part d’aquest partit oportunista i traïdor a abandonar les files d’eixe partit entregat a la traïció contra la classe obrera i compromès amb la burgesia a la que defenen des de fa diverses dècades enterrant el que fora altre temps el Partit de Pepe Díaz.

Avall l’oportunisme!

Contra l’oportunisme i els blanquejadors del feixisme!

Socialisme o barbàrie!

València, 27 de maig de 2020

Comité Regional del Partit Comunista Obrer Espanyol (P.C.O.E.) en València

 

PCPV y la bandera del más repugnante oportunismo

No son pocas las ocasiones en las que el PCOE ha denunciado el oportunismo del PCE, tanto a nivel nacional como en sus distintas organizaciones. Una vez más, el oportunismo de una de sus facciones, el Partit Comunista del País Valencià (PCPV) sale a relucir.

El pasado viernes 22 de mayo, el PCPV publicaba una nota donde hacía un llamamiento a “una movilización unitaria, masiva e histórica frente al auge del fascismo”. En esta carta, podemos leer extractos como el siguiente:

En este párrafo hacen referencia a las caravanas y concentraciones que Vox ha convocado a lo largo y ancho del Estado. Pareciera ser que, antes de esto, el fascismo y la extrema derecha no existieran, no estuvieran presentes ni realizaran demostraciones de fuerza. El comunicado continúa:

¿Acaso toma el PCPV a los trabajadores por tontos? El Gobierno actual, en el que colaboran sus socios de IU y que da dos ministerios a dos militantes de su partido, trabaja a favor de los intereses de los monopolios, de la burguesía. Prueba de ello son las modificaciones en los ERTEs que pagará el proletariado con sus impuestos, y de igual manera las rebajas en los despidos post-ERTEs que recientemente han modificado y que permitirá a las empresas aprovechar los ERTEs para socializar perdidas y, posteriormente, ante la crisis capitalista entronada en la economía mundial, echar a los trabajadores a la calle.

Todo ello no sería posible sin la colaboración de CCOO y UGT, quien el PCE nunca ha tenido miedo de glorificar y proteger bajo su manto, encumbrándolos como sindicatos de clase pese a sus numerosas traiciones a la clase obrera, llegando incluso a realizar actos conjuntos con, nada más y nada menos, que los Secretarios Generales de estas organizaciones, los cuales no dudan en firmar inmisericordemente despidos de trabajadores, como hicieron el pasado 12 de marzo pactando con la Patronal la barra libre para los ERTEs. Otro insulto a la inteligencia.

  

Pero no son estas todas las muestras de oportunismo por parte del PCPV, pues estos, dentro del grupo electoral Unides Podem-Esquerra Unida País Valencià, llevaron de candidato en las anteriores elecciones autonómicas a Rubén Martínez Dalmau, miembro de Unidas Podemos que no ha dudado en momento alguno de mostrarse a favor de los ataques e injerencias imperialistas en Latinoamérica como son los casos de Venezuela o Bolivia, llegando incluso a afirmar que «Venezuela es una dictadura y Maduro ha terminado haciendo lo mismo que Hitler»

¿Cómo puede el PCPV hacer un llamado contra el fascismo mientras encumbran electoralmente a un fascista que no duda en apoyar golpes de estado a lo largo y ancho de Latinoamérica y no sufrir ningún tipo de consecuencia?

A esta hipocresía debemos sumar la más reciente de ellas, dónde, tras anunciarse en medios varias concentraciones convocadas por el PCPE, algunas de ellas tituladas “Autorizada concentración del Partido Comunista” o similares, sin especificar en el título las siglas, el PCE escribía esto:

¿Cómo se puede llamar a una movilización unitaria y boicotear de manera velada otra concentración con, teóricamente, los mismos objetivos?

Y el comunicado continúa:

¿A qué extrema derecha se refiere el PCPV? ¿A aquella que sigue en los aparatos represivos del estado y que ellos mismos blanquearon durante la famosa “Transición” a fin de ocupar una poltrona y traicionar a la clase obrera? ¿O tal vez se referirán al cómplice de  torturas Grande-Marlaska a quien han mantenido como ministro de interior y que ha hecho la vista gorda ante los abusos policiales justificados por el estado de alarma que ellos mismos han apoyado? Tal vez se refieran al reaccionario defensor del fascismo norteamericano golpista en América Latina que encumbran como candidato a presidente de la Generalitat Rubén Martínez Dalmau. Quizá se refieran al fascismo de quien permitió que Billy el Niño muriera con medallas y sin ser investigado al votar dos veces contra su investigación en el Congreso.

El PCE y su marca regional, el PCPV, forman parte del aparato del Estado fascista español y hoy lo cogobiernan, aplican sus medidas antiobreras, apoyan a sus verdugos y blanquean a sus torturadores. Son cómplices de la desarticulación del movimiento obrero y liquidacionistas de movimientos sociales y plataformas de colectivos sociales. En todo el comunicado confeccionado por el PCPV no podemos leer ni una referencia al proletariado, ni una palabra acerca de la lucha de clases ni del papel del fascismo como brazo armado del capitalismo contra el movimiento obrero. Todo son eufemismos, paralelismos o terminología socialdemócrata a fin de no utilizar terminología marxista, no fuera a ser que sus amos les riñan y les quiten sus beneficios y favores ante el Estado.

Mientras los comunistas somos reprimidos y día a día denunciamos el fascismo del estado, la represión y las medidas antiobreras del gobierno, el PCPV se dedica a blanquear las medidas que costarán miles de vidas obreras y actuar de soporte del socialfascismo del PSOE. Por ello, desde el Partido Comunista Obrero Español hacemos un llamamiento a aquellos marxistas-leninistas honestos que todavía formen parte de este partido oportunista y traidor a abandonar las filas de ese partido entregado a la traición contra la clase obrera y comprometido con la burguesía a la que defiende desde hace varias décadas enterrando el que fuera otrora Partido de Pepe Díaz.

¡Abajo el oportunismo!

¡Contra el oportunismo y los blanqueadores del fascismo!

¡Socialismo o barbarie!

Valencia, 27 de mayo de 2020

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.) en València

El Partido Comunista Obrero Español (PCOE) de Madrid acudió el sábado 23 de mayo a la concentración en Sol que defendía como lema: “Por el trabajo, por nuestros derechos, por un plan urgente de emergencia social”. Invitada por el PCPE, una delegación del Partido tomó parte de un acto limitado a un máximo de 50 personas con autorización previa, en el marco de las medidas permitidas en el plan de desescalada de la pandemia.

Para convocar dicha concentración hicieron falta grandes esfuerzos en los tribunales. No deja de ser revelador que a los comunistas se nos impongan trabas burocráticas, se nos exija un justificante de asistencia y se nos apliquen fuertes medidas de seguridad, mientras que a los fascistas se les permite manifestarse todos los días en el Barrio de Salamanca, sin necesidad de una autorización de la Delegación del Gobierno, incumpliendo sistemáticamente las medidas preventivas higiénicas y, para más inri, con escolta policial. El fascismo más rancio campa a sus anchas, sin identificaciones, cacheos, multas ni porrazos, mientras la Policía reprime al proletariado en los barrios obreros. Y para conseguir que se le conceda una migaja de su derecho de reunión y de manifestación, la clase obrera se tiene que pelear en los juzgados, como ha ocurrido para la concentración del sábado.

El mismo día que nos manifestamos en Sol, decenas de miles de fascistas de todas las edades paseaban con banderas de España fuera del horario permitido con la más absoluta impunidad y se incumplía sin vergüenza alguna la limitación de 100 vehículos establecida originalmente para la manifestación. Todo ello fue posible por la connivencia de las fuerzas de seguridad del Estado, que se dejaron en casa la libreta de las multas y velaron ininterrumpidamente por que los fascistas pudieran gritar por todo lo alto los cuatro ladridos que les permite su carestía neuronal.

La experiencia demuestra una vez más que el Estado tiene un carácter de clase y que en España, en particular, no solo es un Estado burgués, que sostiene este sistema de explotación a la clase trabajadora, sino que no es capaz ni de cumplir con las mínimas garantías de libertades políticas y sindicales que se le presupone a una democracia burguesa. No cumple siquiera con los estándares mínimos democráticos. El Estado español es un Estado con una estructura jurídico-legal fascista, emanada de una reforma del aparato estatal franquista y adaptada a las condiciones económicas y políticas exigida en la Europa de los monopolios. El día que el fascismo más recalcitrante y directo llegue al Gobierno y se disponga a aplicar la dictadura abierta, no necesitará romper con la Constitución y fundar un Estado fascista nuevo, pues en el Estado español actual ya tiene a su disposición multitud de leyes fascistas que no se encuentran en ordenamientos jurídicos de democracias burguesas –artículo 155, ley de partidos, ley mordaza, delito de sedición, etc.–.

Ahora más que nunca, es necesaria la organización de la clase obrera y la unidad de acción de los comunistas. Es imperativo que el pueblo trabajador se deshaga de su miedo de una vez por todas, pues más contagioso que la COVID-19 es el miedo que impide al trabajador a organizarse. El fascismo crece y se hace cada vez más fuerte en todo el Estado español, con la impunidad que le confiere un Estado cimentado en una reforma del franquismo y hoy dirigido por un Gobierno oportunista. En los últimos años, las fuerzas más reaccionarias del país se han ido organizando, promocionados por la burguesía monopolista y por los medios de comunicación del capital, y en los últimos meses se han ido convergiendo en las siglas de VOX.

Los partidos oportunistas que hoy se encuentran en el Gobierno, lejos de señalar el papel histórico del fascismo como salvaguarda bruta del sistema capitalista en crisis, han tolerado a los intolerantes y permitido su auge. No podría haber sido de otra manera, pues denunciar la naturaleza del fascismo conlleva inevitablemente a señalar el capitalismo que lo origina. Y a Podemos-IU-PCE no les conviene poner la lupa en el sistema capitalista, del que tanto se benefician. Al no querer señalar la verdadera naturaleza del fascismo por implicar al sistema capitalista, los partidos “progresistas” de la “nueva izquierda” revelan su propia naturaleza de oportunistas, blanquean el fascismo (que ellos llaman “ultraderecha”) permitiéndole espacio y allanan el camino para que este se haga más fuerte. Así, la historia se repite y la socialdemocracia, fiel a su función, desbroza la llegada del fascismo al poder para que este sostenga por la fuerza un sistema en crisis, cada día más decadente y que se debate en agonía todavía más si cabe con la pandemia de coronavirus.

Reproductor de vídeo

La realidad del Estado español refleja la bancarrota, la quiebra, tanto de su sistema económico –el capitalismo monopolista de Estado– como de la superestructura que eleva. Antes de la llegada de la COVID-19, la fotografía del Estado español era la de un sistema económico con una industria desmantelada para cumplir con los designios del imperialismo europeo. Antes de la llegada del estado de alarma, la situación económica indicaba que la deuda pública española era impagable, en torno al 100% de su PIB. La COVID-19 no ha desencadenado crisis alguna, lo que ha hecho es descorrer la cortina y ha mostrado la situación real del sistema: un sistema anárquico, económicamente en bancarrota, incapaz de soportar un mes de paralización parcial de la producción y con una industria y unos servicios públicos desmantelados, como lo acredita la respuesta del sistema sanitario a la pandemia.

Los trabajadores estamos demostrando, ahora y antes, que somos los que lo producimos todo. Nosotros generamos la riqueza en las empresas y el patrón no hace más que arrancarnos plusvalía. Hoy, en la fase monopolista del capitalismo, el proceso de producción es llevado de principio a fin por los trabajadores y el patrón ya ni siquiera cumple con una labor meramente administrativa. Hoy, en el capitalismo monopolista de Estado, la figura del empresario no aparece más que para repartirse dividendos en su consejo de accionistas y robar la plusvalía de los trabajadores. Nosotros, la clase obrera, somos los que pagamos con nuestra sangre y sudor los costes de la crisis. Ni en tiempos de pandemia dejaremos de ser el sostén del sistema explotador de la burguesía. Y así lo seguiremos siendo, cada vez en condiciones de mayor miseria, hasta que no acabemos con la raíz de nuestros problemas: el sistema capitalista.

Una vez más se muestra que la única solución ante este sistema criminal, que nos condena a las mayores de las miserias, es un sistema en el que se prime la salud por encima de la economía; un sistema en el que todas las personas tengan acceso a la sanidad y que sea capaz de dar servicio a todas las personas sin distinción; un sistema en el que se garanticen todas las necesidades básicas de la población y en el que nunca más la salud de las personas sea motivo de especulación. Una vez más, se demuestra que la única respuesta es el socialismo.

Solo la organización obrera puede poner fin a la salvaje explotación a la que nos someten los Gobiernos de la burguesía. Hoy más que nunca, desde el Partido Comunista Obrero Español, llamamos a la clase obrera y a todas las capas populares oprimidas por la burguesía –desempleados, pensionistas, jornaleros, estudiantes, etc.– a organizarse en torno a un Frente Único del Pueblo para combatir este sistema criminal y agotado, enfrentarnos juntos en una sola lucha al enemigo de clase, y enviar a su sistema capitalista de una vez por todas al vertedero de la historia.

¡Viva la lucha de la clase obrera!

¡Por el socialismo!

¡Acabemos con el virus capitalista!

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid

El 16 de mayo de 2020, dos delegaciones de los máximos órganos de dirección del Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) y del Partido Comunista Obrero Español (PCOE), encabezadas por sus Secretarios Generales, hemos mantenido una reunión en la que ambas organizaciones hemos intercambiado opiniones sobre la situación de la clase obrera en el Estado español ante la crisis general que vive el capitalismo en su fase monopolista.

Ambos Partidos coincidimos en la necesidad de avanzar hacia la  unidad de acción de las organizaciones y partidos comunistas como paso primero de un proceso dialéctico que, en el terreno de la práctica, nos permitirá entroncarnos más con la clase obrera en lucha, ensanchar nuestra influencia sobre ella y crear las condiciones para dar pasos hacia la unidad orgánica, es decir, la unidad de las organizaciones y partidos  comunistas del Estado español en torno a un Partido único, pues ambos partidos asumimos ese objetivo como parte de nuestros programas políticos y aspiramos a su conquista, junto con aquellas organizaciones y partidos comunistas que actuando con lealtad, y con el máximo respeto a los principios de la ética revolucionaria, se comprometan con esta labor.

Por ello, ambos Partidos hemos establecido un calendario de reuniones para caracterizar la crisis actual del capitalismo monopolista en el Estado español y evaluar sus debilidades para detallar un Programa Revolucionario con el que articular la unidad de acción; programa con el que iremos a la clase obrera para organizarla y unirla y coadyuvar para que ésta cumpla con su misión histórica: derrocar al capitalismo y construir el socialismo. Programa el cual estará abierto al debate y discusión con otros Partidos Comunistas que coincidan en formar parte de este proceso histórico que los comunistas tenemos la obligación de llevar a término sobre la base de nuestro compromiso con la emancipación de la clase obrera.

En Madrid, a 16 de mayo de 2020.

El preso político Patxi Ruiz, encarcelado desde 2002, lleva más de 10 días en huelga de hambre y de sed, desde el pasado 11 de mayo. Este acto viene motivado por el agravamiento de las ya inhumanas condiciones que se dan para la estancia de los presos, tanto políticos como también sociales, en las cárceles.

Durante este mes de mayo han tenido lugar diversas protestas por parte de los internos debido a ese empeoramiento para la vida en las cárceles. Una de esas personas internas, Patxi Ruiz Romero, recibió amenazas por parte de los funcionarios. Esto se debe al intercambio de palabras que tuvo el preso con una carcelera que trató de arrebatarle al mismo un cartel informativo de las concentraciones. Patxi solicitó a esta su número de identificación, pero la funcionaria se negó a dárselo, saltándose la propia legalidad, ya que las personas que ejercen de carceleros/as tienen la obligación de dar su número de identificación al preso/a que lo solicite. Ese mismo día, esa misma persona se le acerca junto a su jefe de módulo para darle dicha numeración, pero a la vez de esto, le advirtieron con que sufriría las consecuencias. También participaron en esta serie de amenazas el director, el subdirector de seguridad y el jefe de servicios, los cuales le acusaban de ser el impulsor de las concentraciones.

Ante esta situación de impotencia, Patxi se auto lesionó cortándose el brazo el pasado 9 de mayo. Tras el posterior traslado a enfermería, solicitó un calmante para poder dormir. La enfermera entonces le ofreció Tranxilium, pero viendo que se trataba de un fármaco demasiado potente que causaba un efecto, entre otros, ansiolítico, hipnótico y amnésico, solicitó algo más suave. Ante dicho requerimiento, el médico se negó a darle otra cosa alegando que le daba igual lo que le pasase. Entonces Patxi solicita a este su número de identificación, a lo que el médico responde lo siguiente: «Llevaros a este mierda de aquí».

En 2019, el presidente de la APFP (Asociación Profesional de Funcionarios de Prisiones), Francisco Llamazares, realizó en el periódico Confilegal algunas de las siguientes afirmaciones:

  • Entre el 1 de diciembre y el 16 de enero se han registrado hasta 21 muertes de internos en las cárceles dependientes de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias (SGIIPP).
  • Una cada dos días.
  • La mayoría de esas muertes han sido suicidios, también se han dado casos de sobredosis.
  • Durante los fines de semana y puentes, se suministra a los internos todas las pastillas de golpe para que ellos mismos se las administren, por la falta de profesionales sanitarios para cubrir estas necesidades.

Esto es una muestra de los problemas que ya venían arrastrando las cárceles desde hace tiempo, hecho reconocido por los propios funcionarios de prisiones.

En este contexto de empeoramiento de las condiciones debido a la llegada de la COVID-19 a las cárceles, Patxi Ruiz se juega la vida para denunciar la situación y realizar una serie de demandas. Para empezar, Patxi reclama la libertad para los presos enfermos y para aquellos que tengan prácticamente cumplida la condena. También exige que se puedan realizar visitas a los módulos y que se precise de material sanitario a la hora de evitar más contagios. Además de que se realicen los test tanto a los presos como también a los carceleros, y que, en caso de fallecimiento de un familiar, el preso tenga la opción de acudir al entierro del mismo. Cabe decir que a Patxi se le denegó lo último cuando murió su padre. Patxi deja claro que su lucha es política, y que también pone como condición para salir vivo ser trasladado a Euskal Herria, tanto él como también el resto de presos políticos vascos, además de exigir que al resto de presos políticos que no sean vascos se les acerque lo máximo posible a sus lugares de residencia.

Conociendo esta historia, desde el PCOE condenamos el maltrato hacia los presos que sucede en los campos de sufrimiento y exterminio que son las cárceles, además del inherente carácter fascista de los mismos, junto al ataque que supone su funcionamiento hacia la clase obrera, y hacemos un llamamiento a la liberación de los presos políticos y a la creación de un sistema real de integración de aquellos que cometan crímenes.

¡Ni un preso político más en el Estado español!

¡Por una justicia por y para el pueblo!

¡Únete a las filas del PCOE, lucha en contra del capitalismo!

Comité Nacional de Euskadi del PCOE

Desde hace años, el Estado Español ha perseguido y reprimido a Pablo Hasel, procesándolo, imputándolo y deteniéndolo en varias ocasiones. La Audiencia Nacional, aquel órgano del franquismo llamado Tribunal de Orden Público que pasó de la noche a la mañana de ser un órgano de represión política e ideológica de un estado fascista a un “democrático” tribunal de justicia, es quien se encargó de juzgar y condenar a Hásel, en un juicio farsa cuyo veredicto estaba escrito mucho antes de que éste siquiera declarara. Pablo Hásel, a la espera de la ratificación de su condena por el Tribunal Supremo, ha sido amedrentado no en pocas ocasiones por el Estado, una de ellas el 28 de abril del pasado año, tras un acto de solidaridad con el preso político Paco Cela Seaone y previo a un concierto que Hásel daría en honor a éste.

Son casi cuatro años y medio los que suma la condena pendiente de ratificar, sumado a otras causas abiertas contra él por su militancia, que suman un total de hasta 15 años de prisión. Es este el motivo por el que la fiscalía está presionando al Tribunal Supremo a fin de hacer inmediata la condena y llevar a Pablo a la cárcel.

Las acusaciones contra Pablo Hásel van desde el enaltecimiento del terrorismo hasta las famosas “injurias a la Corona” tan conocidas y utilizadas por parte de la Audiencia Nacional. No son estas las causas reales que el Estado fascista español le imputa a Hásel, sino al igual que a otros tantos, se le imputa y condena por ser un comunista consecuente, solidario con los presos políticos y denunciante del exterminio sistemático que estos sufren en prisión como condena por ser comunistas. También le imputan por denunciar a la monarquía española, sus corruptelas y repugnantes actividades y comportamientos, que lejos de ser autor de estas informaciones, como el mismo dijo, tan solo relata aquello de lo que muchos medios se han hecho eco. En definitiva, le condenan por denunciar el carácter fascista del Estado y por su ideología comunista.

Por ello, desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) nos solidarizamos con el camarada Pablo Hásel y de igual manera con todos los presos políticos, condenamos el fascismo del Estado y su consecuente represión, y hacemos un llamamiento a todos los comunistas y proletarios a denunciar la actuación del Estado español y a actuar en solidaridad, exigiendo su inmediata absolución al igual que la amnistía total para todos los presos políticos existentes en el Estado español.

¡LIBERTAD PABLO HASEL!

¡LIBERTAD PRESOS POLÍTICOS!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Madrid, 25 de mayo de 2020

Secretaría de Agitación y Propaganda del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.)

La violencia institucional en general y la represión policial en particular son una realidad más que conocidas y experimentadas por los trabajadores del Estado español. Pese a la envoltura democrática que la burguesía franquista quiso presentar tras la muerte del dictador Franco, los crímenes realizados desde los aparatos del Estado (Policía, Guardia Civil, Ejército, etc) y la violencia política institucional organizada no se han detenido. A fin de obstaculizar cualquier lucha revolucionaria, desmovilizar a las masas y frenar el avance del proletariado organizado han hecho uso de todas y cada una de las herramientas a su disposición con el objetivo de conseguir superar las diferentes crisis de legitimidad y económicas del sistema capitalista, sin que ello suponga apenas costo político o económico para la burguesía nacional. Esto no nos sorprende, pues bien sabemos que la retórica democrática es más que selectiva y que su objetivo no es otro que ayudar al capitalismo en dificultades y apuntalar con medidas de urgencia el sistema existente de jerarquía social, los mecanismos de explotación capitalista y la distribución de la propiedad.

Con la situación actual de estado de alarma hemos podido ver con nuestros propios ojos como los medios de comunicación han emprendido una enorme campaña de propaganda con el objetivo de presentar a las criminales Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado como si de héroes salvadores del pueblo se tratase, buscando sacar tajada de la nueva crisis del capital para seguir inoculando en los trabajadores valores contrarios a sus intereses de clase. Como bien sabemos los marxistas – y como se está demostrando estos últimos días con las actitudes de la policía durante las caceroladas como las del barrio de Salamanca (Madrid) –  la Policía es un cuerpo represivo que sirve como lacaya del Estado, y como tal no es una herramienta neutra que sirva y proteja a los trabajadores, sino que se coloca directamente al servicio de la clase social dominante, la burguesía, y que es enemiga de los explotados por el capitalismo.

Es por esto por lo que se entiende que dejen a los reaccionarios de Madrid, Valladolid o Sevilla concentrarse tranquilamente pese a la situación excepcional que se vive. Incluso, como hemos visto, la Policía hace manifestaciones públicas de apoyo a estas movilizaciones mientras que la represión queda reservada por entero para la clase obrera. Esto se volvió a ver ayer en Cartagena (Murcia), ciudad en la que los filo-fascistas llevan desde principios de semana concentrándose en la Alameda de San Antón. La Policía, como cuerpo represivo y criminal que es, no duda en escoltar a las manifestaciones reaccionarias que marchan impunes, al tiempo que empujan y agreden con las porras a los jóvenes que se muestran contrarios a la barbarie, que acabaron con varias heridas, móviles y cámaras rotos, y una multa. Las imágenes hablan por sí solas: los policías como la vanguardia del fascismo, el primer cuerpo armado al que se enfrentará el proletariado en revolución (¡pese a que algunos falsos comunistas se empeñan en catalogarlos como trabajadores!). La violencia policial no es más que otra expresión de la lucha de clases. El propio burgués utilizaría la porra contra los trabajadores y sería el ejecutor de la violencia si no fuera tan reacio a utilizar alguna clase de herramienta por primera vez en su vida.

Hoy más que nunca, debemos ser conscientes de que bajo la dictadura del capital es imposible que las fuerzas armadas del Estado respondan a nuestros intereses de clase y a la imprescindible causa de la emancipación del proletariado. Solamente la organización de los trabajadores en torno al marxismo-leninismo y el Partido de nuevo tipo serán capaces de extirpar de la sociedad toda clase de violencia y chovinismo.

Por todo lo mencionado, desde el Partido Comunista Obrero Español condenamos la actitud violenta y represora llevada a cabo por la policía en Cartagena, así como denunciamos el franquismo sociológico que sigue patente en la Policía y el Ejército (y seguirá hasta que no caiga este sistema de explotación). La labor que realizan estos cuerpos represivos no es más que la de defender el sistema de explotación de la burguesía, sostener el orden político, económico y social existente y socavar mediante la violencia cualquier tipo de organización de los obreros contra el fascismo.

¡Trabajadores, acabemos con el Estado fascista y sus fuerzas represoras!

¡Socialismo o barbarie!

Partido Comunista Obrero Español en la Región de Murcia

El pasado mes de abril los sindicatos del Bloque Combativo y de Clase solicitaron a la Delegación de Gobierno en Madrid la realización de una manifestación para el día 1 de mayo para 50 personas, en caravana de coches, cumpliendo todas las normas de seguridad y distanciamiento social requeridas en el Estado de Alarma. Dicha manifestación fue prohibida por el gobierno de coalición de PSOE y Unidas Podemos.

La prohibición fue llevada a los tribunales que ratificaron la misma, mostrando la esencia clasista del Estado, y mostrando también que el mal llamado Estado de Alarma es en realidad un Estado de Excepción que está siendo utilizado por el gobierno para eliminar derechos fundamentales.

Para el día 20 mayo se había solicitado también permiso para una protesta contra la ley mordaza y la brutalidad policial, protesta que de nuevo fue prohibida por el gobierno.

El mismo gobierno, autodeclarado “el más progresista de la historia”, que ahora permite una manifestación para el 23 de mayo solicitada por Vox, manifestación que se realizará en las mismas condiciones que la solicitada por los sindicatos del Bloque Combativo y de Clase.

El mismo gobierno bajo el que se están disparando los abusos y las agresiones policiales, pero que ante las manifestaciones no autorizadas de grupos reaccionarios permite total impunidad, llegando la policía a saludar y a escoltar a los manifestantes.

Y mientras todo esto sucede, la Ministra de Igualdad Irene Montero, en un nuevo acto de hipocresía, señalaba en una entrevista en eldiario.es que “crispar y fomentar el odio entre españoles como hacen las derechas en este momento es muy poco patriótico”.

Así es como el oportunismo le abre las puertas al fascismo. Mientras con sus palabras hacen llamamientos a decretar una “alerta antifascista” ante el crecimiento de Vox, con sus actos le dan alas al fascismo y a la reacción, siendo en la práctica cómplices de quienes de palabra dicen estar en contra.

El pueblo tiene que abrir los ojos ante el oportunismo. Las clases populares tan solo tenemos una salida, unir todas las luchas en un Frente Único del Pueblo para mandar este sistema al estercolero de la historia, para construir el Socialismo, único sistema que garantizará el bienestar de los trabajadores y todas las clases populares. Por ello, más que nunca, tanto en el mundo como en el Estado español, adquiere una dimensión mayor la consigna ¡Socialismo o barbarie!

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español

Los últimos movimientos de la Junta de Andalucía apuntan a que la empresa pública Veiasa (Verificaciones Industriales de Andalucía S.A.), encargada de la realización de Inspecciones Técnicas de Vehículos (ITV), va a ser vendida al capital.

La Consejería de Hacienda, Industria y Energía se ha hecho con el 100% de las acciones de Veiasa, que hasta ahora pertenecía a la Sociedad para la promoción y reconversión económica de Andalucía (Soprea). Lo que puede interpretarse como un paso previo a la privatización.

También coincide este hecho con la reducción de la plantilla y la consecuente merma en el servicio ofrecido. En dos meses la media de espera para la ITV ha pasado de una semana a las cinco. El deterioro, a propósito, de un servicio público ha sido siempre el método que han usado las administraciones públicas para justificar su privatización. Sin embargo, Veiasa tiene una media de entre 15 y 20 millones de euros de beneficios, lo que es un pastel goloso para el capital privado, que nunca arriesga, y sólo compra aquello que da grandes ganancias.

La Junta de Andalucía niega que tenga intenciones de privatizar Veiasa, aunque avisa que los monopolios están prohibidos en la Unión Europea.

Hay que recordarle a este representante del capital, aunque seguramente ya lo sabe, que la economía de mercado tiende por sí misma al monopolio, a los cárteles y a los trusts. Esa es su última fase, en la cual nos encontramos. Así lo demuestran las innumerables multas que imponen los organismos que velan porque se cumpla la “ley de la defensa de la competencia”, violada constantemente por las grandes empresas que controlan los distintos sectores de la economía.

Tal es así, que las multas impuestas por la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia se han disparado un 112% en 2019 respecto al año anterior. Uno de los casos más flagrantes es el de las empresas que se reparten los concursos de Adif: Cobra, Siemens, Elecnor, Semi, Inabensa, Alstom, Isolux, Cymi, Comsa, Electren, Neopul, Citracc, y Eym se han repartido contratos que suman un importe de 837 millones. Sin embargo, la sanción es de 118 millones, por lo que se muestra claramente que ni el Estado ni sus instituciones quieren evitar los monopolios, sino que, muy al contrario, están a su servicio.

La economía de mercado, el capitalismo, se sostiene a través del expolio del patrimonio colectivo. Empezando por los recursos naturales, de los que se obtienen las materias primas esenciales para la producción de cualquier bien material, continuando por las empresas que se han levantado con millonarias cantidades de dinero y esfuerzo colectivo de la clase obrera, pero sobre todo apropiándose del valor que genera la fuerza de trabajo de los proletarios, y sin la cual, nada se pone en movimiento y ninguna ganancia puede producirse.

No existe paso intermedio entre la última fase del capitalismo, la de los monopolios, y el socialismo. Por tanto, los comunistas hemos de trabajar conjuntamente en los tajos, barrios, campos y pueblos organizando a la clase obrera y el resto de clases populares para dar el salto cualitativo e impostergable por el que tantas generaciones de comunistas han dado su vida, ante la situación de quiebra generalizada del capitalismo a nivel mundial. El salto revolucionario al Socialismo recuperando para el pueblo trabajador recursos naturales, empresas privatizadas (hasta 120), latifundios y monopolios de los sectores estratégicos de la sociedad.

Por el fin del expolio del patrimonio colectivo

Unión de las clases populares en el Frente Único del Pueblo

La única salida es el Socialismo

Comité Regional de Andalucía del Partido Comunista Obrero Español

 

La justicia española vuelve a mostrar al lado de quién está condenando a 2 años de cárcel al ex-empleado de UGT-A, Roberto Macías, que denunció públicamente la corrupción de dicha organización. La jueza Mª Ana León Gallego, del juzgado de lo penal 15 de Sevilla, lo acusa de un delito de «descubrimiento y revelación de secretos».

Se posiciona, por tanto, con los que roban dinero público para enriquecerse como lo hace un vulgar empresario, al mismo tiempo que se financian firmando despidos colectivos (EREs).  Se pone del lado de una organización también encausada por el caso de los EREs o fondos de reptiles. La justicia, al fin y al cabo, se pone del lado de UGT-A como se posiciona normalmente con los empresarios, ya que todos ellos están en el mismo camarote del barco en cuyas galeras rema esclavizada la clase obrera.

Según la condena, Roberto Macías obtuvo información confidencial de manera ilegal y, por otro lado, en lugar de transmitir dicha información o denuncia en primer lugar a la justicia o a la policía, lo hizo a la prensa, por lo que muestra abiertamente, y sin ocultarlo, una desconfianza a las instituciones judiciales y a las fuerzas de seguridad del Estado.

La propia condena demuestra que dicha desconfianza era fundada, pues la justicia protege ahora al corrupto como lo podía haber hecho en caso de haber dirigido dicha denuncia en primera instancia y directamente a los tribunales.

La propia sentencia reconoce que UGT-A delinquió pues en ella se mencionan “determinados porcentajes repercutidos a proveedores y no declarados ante la Administración por el Sindicato y el encargo de facturas simuladas”. Razón por la cual el pasado 30 de abril el magistrado Juan José García Vélez impuso una fianza de 40 millones de euros a la antigua cúpula de UGT-A al concluir que «el cómputo global de las cantidades defraudadas en los expedientes de subvenciones concedidas por la Dirección General de Formación de la Consejería de Empleo de la Junta de Andalucía a la organización sindical en los que se ha contado con la información documental necesaria asciende a 40.750.047 euros».

En cuanto al argumento de la ilegalidad con la que obtuvo los datos donde se muestra el robo de UGT-A a las arcas públicas, cabe preguntarse por las escuchas ilegales efectuadas por las propias fuerzas de seguridad del Estado, por no hablar de las cloacas o servicios secretos del Estado, muchas veces con fines políticos.

El 12 de junio de 1995, el diario El Mundo publicó en su portada el siguiente titular: «El CESID lleva más de diez años espiando y grabando a políticos, empresarios y periodistas«. Se descubrió que bajo la presidencia de Felipe González y bajo la dirección del entonces ministro de defensa Narcís Serra, el CESID disponía de un “Gabinete de escuchas”.

Narcís Serra no sólo no ha sido condenado nunca por ello, si no que fue premiado con la presidencia de Caixa Catalunya, de cuyo agujero también salió impune a pesar de la denuncia de la fiscalía anticorrupción.

Pero además, y sobre todo, en esta sentencia la justicia española rechaza aplicar la “DIRECTIVA (UE) 2019/1937 DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO de 23 de octubre de 2019 relativa a la protección de las personas que informen sobre infracciones del Derecho de la Unión” basándose en que, por un lado, dicha directiva no ha sido transpuesta a las leyes españolas, y, por otro lado, se exige que “la persona haya denunciado primero por canales internos o externos“. Esto último es falso, pues dicha directiva europea establece que “el denunciante debe poder elegir el canal de denuncia más adecuado en función de las circunstancias particulares del caso. Además, es necesario proteger la revelación pública de información, teniendo en cuenta principios democráticos tales como la transparencia y la rendición de cuentas, y derechos fundamentales como la libertad de expresión y la libertad y el pluralismo de los medios de comunicación”.

Apoyamos a Roberto Macías en su lucha contra la corrupción consentida por el Estado español, al mismo tiempo que señalamos como principal fuente de corrupción (legal o ilegal) al régimen capitalista, pues mientas haya una burguesía parasitaria que se apropie y acumule la riqueza producida por la clase obrera, existirá el poder de corromper y comprar a las cúpulas sindicales vende-obreras como CCOO, UGT y en general a la aristocracia obrera representada también por la pata izquierda del régimen de explotación del hombre por el hombre: PSOE-IU-PCE-Podemos.

Comité Regional de Andalucía del Partido Comunista Obrero Español