Jueves, 26 Mayo 2022
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ERTEs
 
Gobierno y patronal han iniciado una potente campaña de propaganda, utilizando para ello todos sus medios de comunicación -medios de masas, tanto clásicos como nuevas tecnologías-, con el objetivo de “vender” al pueblo las bondades de los Expedientes De Regulación Temporal de Empleo (ERTE).

El argumento es que, gracias al ERTE se mantendrá el empleo en el futuro y que se paga al trabajador, al menos, el 70% del salario. Sin embargo, la realidad es que,

1. El trabajador pierde, como mínimo, el 30% del salario por una crisis que no ha provocado.
2. Aún en el caso de que la empresa pague el 30% restante al trabajador, es el Estado el que se hace cargo de pagar el 70% del salario a los trabajadores despedidos por el ERTE.


Es decir, que el ERTE lo pagamos entre todos. Y cabe recordar que, según el informe de Oxfam Intermon, el 84% de los impuestos que recauda el Estado lo pagan las familias y tan sólo el 13% viene de las empresas, que han ido reduciendo su peso tributario desde que comenzó la pasada crisis en 2008, gracias a la ingeniería fiscal.

Son las familias, a tenor de los datos, los que pagan las consecuencias de los ERTEs que Gobierno y Patronal se esfuerzan tanto por promocionar durante esta crisis. Las empresas y sus propietarios, sin embargo, no han hecho más que esquivar el pago de impuestos para ganar más dinero durante la época de “bonanza económica” y proteger ahora, en momentos de crisis, todos sus beneficios.

Esto es el capitalismo y no la mentira que pretenden vendernos desde sus medios de propaganda constantemente. El capitalismo es la apropiación y el robo constante de una clase -la burguesa, dueña de los medios de producción- contra la otra -el proletariado, los que nada tienen salvo su fuerza de trabajo- sean cuales sean las circunstancias.

¿Cuántas veces hemos tenido que escuchar desde televisión, prensa, radio, youtube… que el capitalismo es el mejor de los sistemas posibles, que las empresas son fundamentales para la sociedad, y demás mentiras? Pero la realidad es tozuda. Ahora, en plena crisis del coronavirus, empresas que declararon miles de millones de euros de beneficios en el ejercicio de 2019 -como Inditex, Renault, Ikea, Ryanair, Iberia, Vueling, HyM, FNAC o El Corte Inglés entre otros- apenas han tardado unos días es acogerse al ERTE.

Miles de millones en beneficios que los han generado sus trabajadores, la mayoría de ellos mal pagados, en el umbral del salario mínimo algunos, y ahora expulsados de sus empresas al paro para que sea el Estado (es decir, con los impuestos que los propios trabajadores han pagado, en su mayoría) quien se haga cargo del 70% de su salario. Según cifras incompletas, ya se han ejecutado 200 mil ERTEs que han mandado al paro a 1,5 millones de trabajadores. Cifra que irá en aumento mientras dure el estado de alarma.

Esto nos es más que una estratagema de la patronal, y ejecutada por su Gobierno, para que seamos los propios trabajadores quienes paguemos la crisis casi totalmente, mientras que los empresarios que se han hecho multimillonarios explotándonos salgan de esta con sus beneficios prácticamente intactos.

Pero no queda aquí el asalto. Es más que previsible el siguiente escenario después de que se levante el estado de alarma. Los medios de comunicación no dudarán en ejecutar la guerra ideológica nuevamente para hacer ver que el empleo, en una situación de crisis económica como la que se prevé, no puede ser como el que había antes y que los “ciudadanos” -es decir, la clase trabajadora- debemos hacer un esfuerzo para superar esa crisis y así convertir los ERTEs de hoy en los EREs del mañana, que serán firmados por los sindicatos amarillos CCOO, UGT, Fasga o Fetico con la misma facilidad que los firman ahora.

Nos enfrentamos a momentos decisivos en los que, con un estado absolutamente quebrado ya, la patronal va a intentar una nueva reforma laboral que “flexibilice el empleo”, es decir, que permita a los empresarios pagar menos y explotar mucho más a los trabajadores. Esta guerra ideológica ha comenzado ya, con el clásico interclasismo ante las tragedias. El #EsteVirusLoParamosUnidos no es más que el intento de que la clase obrera camine nuevamente, engañada, bajo los intereses de la burguesía y sus monopolios.

Los trabajadores debemos ahora más que nunca rebelarnos ante esta situación de miseria que vivimos hoy y que se agudizará aún más, y pronto. La clase obrera debe caminar junto con el resto de las capas populares afectadas por el capitalismo, que es el auténtico mal que hay que combatir. Y la lucha debemos darla en un Frente Único del Pueblo que aglutine la política del pueblo trabajador, de los campesinos, de los estudiantes, de los parados, etc… y que permita la superación del criminal sistema capitalista y la construcción del Socialismo, máxima aspiración de la clase trabajadora, que le permita vivir con la dignidad que se merece.

 

¡No a los ERTEs!
¡No al capitalismo criminal!
¡Por la construcción del Socialismo!
¡Por un Frente Único del Pueblo!


Secretaría de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)
Madrid
 
Ha tenido que ocurrir una pandemia para revelar los sucios entramados del capitalismo a nivel mundial. Sin duda alguna, una de las mayores revelaciones que ha traído este virus es el terrible fracaso de la sanidad en nuestro país y, aún más concretamente, en la Comunidad de Madrid.

Durante todos los gobiernos del PP de la Comunidad, la política respecto a la sanidad ha sido clara: perjudicar la sanidad pública en pos de la sanidad privada. Así, durante los sucesivos gobiernos (aunque sobre todo en el de Esperanza Aguirre) se han construido la mayoría de los hospitales privados de Madrid y los que se construyeron para la sanidad pública, actualmente son hospitales de gestión privada en su completa totalidad. Es precisamente en estos hospitales en los que Esperanza Aguirre defraudó casi 2 millones de euros instalando menos camas de las que estaban previstas en el plan inicial.


Mientras la actual presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, alardea en Twitter de la instalación de un hospital provisional en Ifema, calla ante el hecho de que en los siete hospitales públicos donde su partido cedió su gestión a empresas privadas faltan 608 camas que ahora serían de gran utilidad para los enfermos de coronavirus, que no se tendrían que exponer a estar ingresados en un recinto ferial donde las condiciones de salubridad son más difíciles de garantizar de lo que sería en un hospital.

En el robo sistemático a la sanidad pública por parte del PP madrileño, Isabel Diaz Ayuso es igual de cómplice que Esperanza Aguirre, Alberto Ruiz Gallardón o Cristina Ciufentes. La prueba de que la actual presidenta continúa en la misma línea que los anteriores presidentes del PP es que, cuando una persona desde su casa grabó como la Torre Cuatro del Hospital Infanta Sofía estaba completamente cerrada pese a la falta de camas que existe actualmente, la presidenta lo tachó de “bulo” justificando que esa torre estaba en obras y no daba tiempo a ponerla a punto, pese a que su reapertura estaba prevista para el año 2019. Esta no es la única parte sin utilizar de un hospital público de gestión privada en Madrid; en el Hospital del Tajo hay un ala vacía y en el Hospital de Henares una planta sin ningún uso.

Pero el robo no termina aquí. El Gobierno de Esperanza Aguirre, no contento con acabar con los hospitales públicos de la Comunidad, también decidió ir a por los centros de salud. En numerosos centros sanitarios de la capital y en numerosos municipios como Valdemoro, Alcalá de Henares, Velilla de San Antonio, Móstoles, El Escorial, Leganés, Alcorcón, Majadahonda, San Martín de la Vega o Mejorada del Campo, el juez del caso púnica concluyó que el PP robó 1.190.481 euros a través de una cláusula que obligaba a las empresas constructoras a abonar un 1% del presupuesto total que era desviado para financiar al partido.

Entre hospitales y centros de salud, el robo del PP a la sanidad pública madrileña asciende a tres millones de euros. Pese a que Isabel Diaz Ayuso siempre se ha presentado como una renovación en el PP de la Comunidad de Madrid, los hechos demuestran que lo que la presidenta ejerce es puro seguidismo de las medidas privatizadoras de la sanidad comenzadas por su predecesora Esperanza Aguirre.

Es más, Diaz Ayuso no solo no ha revertido todas las medidas que han privatizado la sanidad pública y de las que el PP se ha beneficiado económica y políticamente, sino que ha decidido dar el salto y comenzar a privatizar ella, como pudimos saber en octubre del año pasado, cuando pudimos conocer que Ayuso ha privatizado los laboratorios clínicos de la mayoría de los hospitales anteriormente mencionados, un negocio con el que se embolsan 78 millones de euros y que, según denuncian los trabajadores de estos laboratorios, ofrecen un peor servicio debido a que están completamente saturados de trabajo.

Hemos mencionado los hospitales y los centros médicos, pero otro campo en el que han afectado los recortes es en las residencias de mayores. En este campo, el sector privado siempre ha tenido mayor peso que el público. Esto no se debe a ciencia infusa, sino al completo abandono que sufren las residencias públicas de la Comunidad. A principios de este año, el Gobierno de Ayuso consiguió encubrir un recorte de 145 millones de euros que estaban destinados a distintas partidas sociales como educación, sanidad o ayudas para las residencias de mayores. Así, no es de extrañar que los trabajadores de las residencias denuncien falta de recursos y de personal en la Comunidad.

En el sector privado, la situación no es mucho mejor, lo que sí está es mucho más oculta. Las voces de los trabajadores de las residencias privadas son acalladas con más facilidad que en las residencias públicas. Sin ir más lejos, a principios del año pasado, trabajadoras del Centro Alzheimer Fundación Reina Sofía, de la empresa CLECE, la cual es propiedad de Florentino Pérez, fueron despedidas por denunciar la falta de personal y de las condiciones higiénicas necesarias en su centro.

Pese a ello, hoy la presidenta Ayuso aplaude una donación de Florentino Pérez que solo sirve como un lavado de imagen de cara al público, pues mientras él dona dinero a la Comunidad y lo anuncia a bombo y platillo, en sus residencias, al igual que en otras muchas de la Comunidad, el personal se encuentra desamparado ante la expansión del virus, sin material ni personal suficiente para poder afrontar la situación.


Todas estas medidas han provocado el panorama actual en el que nos encontramos: sanitarios sin el material necesario para enfrentarse al virus, los cuales se están contagiando y muriendo, y hospitales completamente colapsados sin camas suficientes para atender a todo el mundo.

Esta pandemia está desenmascarando como actúa el capital priorizando la economía sobre la vida de las personas. Como dijo Karl Marx, “La desvalorización del mundo humano crece en razón directa a la valorización del mundo de las cosas”, y no puede ser una frase más acertada para este momento.

Año tras año hemos estado denunciando los recortes en sanidad que han aplicado los distintos gobiernos del PP en la Comunidad, y es en situaciones como estas cuando vemos la gravedad de estos recortes. ¿Cuántas personas estarían ahora mismo vivas si el PP no hubiese robado el dinero destinado a 608 camas de hospital? ¿Cuántos sanitarios se habrían salvado de contagiarse si tuviesen el material necesario? ¿Cuántos ancianos se habrían salvado del contagio si en sus residencias los trabajadores tuviesen medidas y personal suficiente para prevenir los contagios? En definitiva, ¿cuánta gente tiene que morir para que nos demos cuenta de que el mayor virus es el capitalismo?

Los distintos gobiernos de la Comunidad tienen las manos manchadas de sangre, de la sangre de todos los que se podrían haber curado bajo un sistema en el que se garantizase una sanidad pública, gratuita y de calidad y en un sistema en el que predominase el humanismo por encima del dinero. Pero esto es el capitalismo, y este es su modus operandi. No os olvidéis de los responsables cuando todo esto pase, recordad bien sus nombres, recordad bien lo que hicieron, recordad a cuantos mataron sus políticas.


Una vez más se muestra que la única solución ante este sistema criminal que nos condena a las mayores de las miserias es un sistema en el que se prime la salud por encima de la economía, un sistema en el que todas las personas tengan acceso a la sanidad y que esta sea capaz de dar servicio a todas las personas sin distinción. Una vez más la única respuesta es el socialismo, un sistema en el que se garanticen todas las necesidades básicas de la población y en el que nunca más la salud de las personas sea motivo de especulación.

 

¡TRABAJADOR, LUCHA POR TUS DERECHOS, LUCHA POR TU PUEBLO!
¡ACABEMOS CON EL VIRUS CAPITALISTA!
¡ORGANÍZATE EN EL PCOE!


Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid
UE
 
El pasado día 24 de marzo, la prensa capitalista señalaba que el 13,6% del total de los casos de los contagiados por coronavirus eran trabajadores sanitarios, ascendiendo a 5.400 los infectados. Con toda seguridad ese número de contagiados entre los trabajadores sanitarios seguirá creciendo.

Estos datos dejan bien patentes la falta de medios del sistema sanitario en el Estado español, tal y como también se ha visto en imágenes, donde trabajadores de la sanidad se han tenido que ataviar con plásticos y bolsas de basura como elementos de protección individuales ante la carencia de medios.

El ministro de sanidad, en sus intervenciones públicas, ha tenido que reconocer con la boca pequeña esta realidad de carencia de medios, justificando la misma en la situación altamente adversa y especulativa del mercado del material sanitario y los problemas que ello conlleva.

Sin duda que la pandemia del coronavirus COVID-19 significa un gran negocio para las multinacionales farmacéuticas y de material sanitario, pero el ministro obvia un hecho relevante que ha conducido a la sanidad pública española a un desmantelamiento que el coronavirus ha desnudado ante el pueblo. Y es que entre 2009 y 2018 el gasto sanitario se contrajo en España en torno a 21.000 millones de euros, a lo que hay que sumar los recortes en sanidad realizados desde que gobierna Sánchez y que llevan, según la OCDE, a la realidad de que España tiene un gasto sanitario inferior en un 15% a la media de la Unión Europea. Todas las carencias, toda la falta de recursos que la sanidad pública en el Estado español muestra, son la consecuencia de la sumisión del Estado a la banca y a los empresarios mostrando su verdadero rostro, mostrando que mientras se le ha robado a los trabajadores la sanidad, la educación, el trabajo, ese dinero se ha entregado a manos llenas a los monopolios y a los bancos, los cuales según los propios capitalistas reconocen deben 67.000 millones del rescate bancario, dinero que no han devuelto ni lo van a devolver. Los capitalistas, entre los que hay que contar a sus partidos políticos – donde descuellan PSOE y PP, junto con sus socios y aliados como, por ejemplo, PODEMOS-IU/PCE – , son responsables de este robo.

¡Pero no nos equivoquemos! El Estado capitalista cumple su función de distribuir la riqueza a favor de la burguesía, es una de sus funciones, robar al obrero para entregárselo al burgués, que es la médula espinal sobre la que gira el capitalismo: el robo al pueblo, a la clase obrera, a quien genera toda la riqueza. Sin duda, gran parte de estos más de 4.000 muertos deben ubicarse sobre las espaldas de aquéllos que han deteriorado la sanidad y la han llevado a la situación de precariedad en la que se encuentra hoy para darle esos recursos económicos, generados por la clase obrera, a los bancos y a los empresarios.

Esa transmisión general, en términos económicos, de capital transferido hacia la burguesía, también se ha reproducido en el sector sanitario, de tal modo que desde el propio Estado, más del 10% del dinero público invertido en sanidad va para la sanidad privada por la vía de los conciertos.

Sin esta realidad, sin el recorte en la sanidad pública en la última década y el proceso de la privatización de la sanidad llevado a cabo por los esbirros de los monopolios, con toda seguridad la situación de la Sanidad pública hoy sería otra para encarar a la pandemia. El desabastecimiento y la falta de material sanitario para combatir al coronavirus es la consecuencia del capitalismo monopolista y de la sumisión del Estado a los intereses de la banca y de los monopolios, del sometimiento al imperialismo europeo representado en la UE, de la modificación del artículo 135 de la Constitución.

Ahora, con una sanidad pública desmantelada por la política de los monopolios a través de sus partidos políticos, todos ellos financiados por éstos, el ministro de sanidad nos habla de que el Estado está acudiendo al mercado, un mercado en palabras suyas “complicado” y “desbordado”, viéndose obligado a acudir a él ante el desabastecimiento existente.

El pasado 25 de marzo, el diario La Vanguardia publicó una entrevista al exvicepresidente del Bank of America Jonathan Tepper, donde decía que “La pandemia muestra lo peligroso que es dejar a cuatro empresarios repartirse la fabricación, por ejemplo, de respiradores, medicamentos o tests”. En esa entrevista, este capitalista caracteriza a la perfección lo que llaman “Mercado” respondiendo a las siguientes preguntas:

A la pregunta ¿Por eso nos faltan ahora respiradores?, responde “Nos faltan, porque hemos permitido que durante años cuatro conglomerados se repartieran el mercado de respiradores”.

A la pregunta ¿Son sólo cuatro? responde “Pueden parecer más, pero detrás de muchas empresas están esos cuatro grandes conglomerados que pactan producción y precios”.

A la pregunta ¿Y cómo se reparten el mercado? responde “Pues como la mafia de Chicago: este producto es para ti, este otro para mí y no fabriquemos demasiado del nuevo no sea que tengamos que bajar precios”.


Una vez caracterizado “el mercado” por alguien que es capitalista, con respecto de los monopolios, que en realidad son el mercado, señala que “sólo nos perjudican. Y si quiere, le doy más ejemplos sangrantes en la sanidad” y expone un par de ejemplos:

Valeant compraba pequeñas farmacéuticas que fabricaban en exclusiva un medicamento. Adquirió 34 laboratorios con sus patentes: en el 2015 aumentó el precio de Glumetza, su medicamento estrella para la diabetes: pasó de costar 572 dólares a 5.148. (…) El Zegerid, para el reflujo gástrico, pasó de costar 421 dólares a 3.034. En un sólo día multiplicó por 2.700% el precio de un tratamiento de desintoxicación por plomo.


Este es el rostro del capitalismo monopolista, del capitalismo putrefacto, del imperialismo. El coronavirus no sólo está retratando el desmantelamiento de los servicios públicos, de la sanidad pública, que no es más que la transferencia de riqueza a favor de los monopolios y la consagración del robo a los trabajadores, sino que nos muestra cómo los Estados y sus gobiernos son peleles de las multinacionales, de los monopolios. Lo que llama el ministro de sanidad “el mercado” no son más que unos monopolios, en el caso de los respiradores y demás material sanitario son “cuatro conglomerados”, cuatro grupos multinacionales que se reparten el mercado “como la mafia de Chicago” y restringen la producción, para elevar al máximo el precio. El sistema es la usura, es el robo a mano armada, es criminal.

El coronavirus para los capitalistas, para los monopolios, es un gran negocio, es la forma de saquear, todavía más, a los pueblos y este saqueo se hace con la aquiescencia de los Estados y sus corrompidos gobiernos, no dudando en jugar con la salud y la vida de las personas. Jonathan Tepper pone dos ejemplos de cómo los monopolios multiplican el precio de dos medicamentos por 10.

El pasado 16 de marzo, la web de la BBC en un artículo titulado Coronavirus: las impresoras 3D salvan al hospital con válvulas indicaba, “Una empresa de impresoras 3D en Italia ha diseñado e impreso 100 válvulas de respiración que salvan vidas en 24 horas para un hospital que se había quedado sin ellas (…) La producción de la versión impresa en 3D cuesta menos de 1 euro (90 céntimos)”. En el blog de internet norteamericano Techdirt, el pasado día 17 de marzo, el experto en tecnología Glyn Moody escribe, con respecto a lo que informó el artículo anterior de la BBC, un artículo titulado Voluntarios imprimen en 3D una válvula de 11.000 dólares sin disponibilidad, por 1 euro para mantener vivos a los pacientes de Covid-19; el fabricante original amenaza con demandar. Ahí tenemos lo que es el capitalismo en su fase monopolista (imperialismo), el robo institucionalizado.

Y es que en la época del imperialismo, las mercancías no se venden al precio de producción sino al precio monopolista el cual no sólo contiene los gastos de producción sino la elevada ganancia monopolista, fruto de un grado de explotación máxima del trabajador, del desarrollo de la tecnología, del expolio y el saqueo a sangre y fuego de los pueblos, de la guerra imperialista.

El pasado 24 de marzo, el diario La Vanguardia publicaba un artículo titulado La especulación en el mercado bloquea la llegada de material sanitario a España que señalaba lo siguiente con respecto de los problemas que España se estaba encontrando en relación de la compra de material sanitario (Equipos de Protección Individuales, mascarillas, ventiladores, etcétera):

“La realidad, sin embargo, es más compleja y tiene que ver más con lo que está ocurriendo en un mercado internacional. Por un lado, cuando en China explosionó el virus se quedó con todo el material que se fabricaba en su territorio, que es como decir que se quedó con todo. Poco después, y en previsión de lo que pudiera venir, una buena parte de los países europeos empezó a realizar pedidos a una China que tras aprovisionarse empezó a producir para el resto.


En el caso de España, el problema es, según explican a este periódico fuentes empresariales, que las dos grandes distribuidoras de estos equipos en los hospitales, ubicadas en Francia y Alemania, dejaron de vender. No por motu propio, sino por orden de sus gobiernos. A primeros de marzo, con el virus azotando Italia y comenzando en España su expansión, Francia y Alemania decidieron requisar todos los productos y la producción de los mismos para evitar quedarse sin ellos cuando el Covid-19 llegará a sus territorios. Italia, abandonada, alzó la voz contra una decisión contraria al espíritu de la UE. En la reunión de los ministros de Sanidad de la UE, hubo reproches a la actitud de los gobiernos galo y alemán, que se mantuvieron en sus trece (…) Esto ha obligado a abrir el mercado a otras empresas y distribuidoras que están haciendo su agosto con el Covid-19. Multiplicando los precios de una manera desorbitada e imponiendo unas condiciones hasta ahora nunca vistas: pago por adelantado sin garantizar el plazo de entrega de la mercancía, según indican a este periódico fuentes de la Administración. Y, por supuesto, un mercado negro, del que los gobiernos intentan huir como pueden. Ante esta situación y las dificultades de las comunidades en adquirir estos materiales, el Gobierno decidió el 10 de marzo centralizar la compra de bienes sanitarios, o lo que es lo mismo: unificar los encargos para acceder a grandes cantidades más rápido y a mejor precio”.


¡Ahí se aprecia lo que es la UE! Un club imperialista, un instrumento de los monopolios de Europa para defender sus intereses, importándoles bien poco las vidas humanas de sus pueblos, un instrumento de los monopolios para explotar a los trabajadores europeos y para satisfacer sus necesidades imperialistas de saqueo de las riquezas de otros países, al objeto de maximizar sus beneficios.

Los monopolios alemanes y franceses, los más potentes de Europa, han impuesto sus intereses en el club imperialista de la Unión Europea, no dudando en saquear a los países del sur de Europa, con el apoyo de los vendidos gobiernos de España, Italia, Portugal y Grecia que no han dudado en ser dóciles con dichos monopolios y han accedido a agudizar la explotación y el saqueo de sus propios ciudadanos, de los trabajadores de esos pueblos. No es casual que en Alemania haya menos mortalidad que en España o en Italia con respecto de la pandemia del coronavirus, los recortes sociales impuestos en esta última década ha producido una transferencia de capitales desde los Estados del sur de Europa hacia Alemania, fundamentalmente. Los más de cuatro mil muertos, por el momento, en nuestro país tienen responsables: El capitalismo monopolista de Estado español y la Unión Europea.

También se comprueba, nuevamente, la faz del capitalismo, del orden mundial imperialista, que no es más que el robo institucionalizado y legalizado, el beneficio económico de las multinacionales por encima de la vida de las personas. Esta pandemia está siendo una tumba para nuestros ancianos, para la clase obrera a la que se le niega en gran parte, incluso, la cuarentena, pero es un negocio para las multinacionales, para los monopolios: “Multiplicando los precios de una manera desorbitada e imponiendo unas condiciones hasta ahora nunca vistas: pago por adelantado sin garantizar el plazo de entrega de la mercancía, según indican a este periódico fuentes de la Administración”.

Los sucesivos gobiernos del Estado español de PSOE y PP, fieles siervos de las multinacionales y del imperialismo europeo y norteamericano, no han dudado no sólo en sacrificar al pueblo siempre que ha hecho falta, sino que no ha dudado en desmantelar la industria con el apoyo de las traidoras centrales sindicales al servicio del Estado de los capitalistas: CCOO y UGT. La internacionalización de las Empresas y la deslocalización de éstas y el papel que el proyecto imperialista europeo, la UE, otorga a España el ser dependiente de los monopolios, del exterior, al tener una economía basada en el sector servicios y el turismo, hacen que el país esté completamente desguarnecido y que, en casos como el que acontece hoy, deba salir al mercado, o lo que es lo mismo, deba ser pasto del expolio para combatir el desabastecimiento de bienes vitales para la vida de los ciudadanos.

Como decía el Che, “el capitalismo es el genocida más respetado del mundo”. Como se puede apreciar, nos encontramos ante un orden mundial decadente que debe morir por el bien de la humanidad. Es necesario construir un mundo donde el desarrollo ilimitado y multilateral del ser humano y la vida digna de éste sean el centro sobre el que pivote la vida económica y social en el planeta. El objetivo no puede seguir siendo el beneficio de una minoría criminal y asesina, como es la burguesía, a costa de la vida y la miseria de la inmensa mayoría de los seres humanos que habitan el planeta. Hay que poner la economía al servicio del desarrollo del ser humano, de la vida en el planeta en harmonía con la naturaleza, de la que forma parte el hombre.

El capitalismo es, objetivamente, un obstáculo para el desarrollo de la humanidad, es enemigo de la humanidad y pone en serio peligro la vida en el planeta. El imperialismo sólo se puede sostener por la violencia, y únicamente puede ofertar más miseria para las masas proletarias, para los campesinos, y más represión, más reacción, más fascismo, y en este escenario también se halla el Estado español. Hoy en el mundo la contradicción que rige, con más fuerza que nunca, es la lucha entre el socialismo – la aspiración de las masas trabajadoras del mundo – y el imperialismo – la máxima aspiración de los monopolios para perpetuar su régimen explotador -, que es la lucha entre la vida de la humanidad o su extinción. Por ello, más que nunca, tanto en el mundo como en el Estado español, adquiere una dimensión mayor la consigna ¡Socialismo o barbarie!

 

¡Fortalece el Partido Comunista Obrero Español!
¡Por el Frente Único del Pueblo!
¡Contra el Imperialismo, Fuera de la Unión Europea, Fuera de la OTAN!
¡Socialismo o barbarie!


Madrid, 27 de marzo de 2020

Comité Ejecutivo del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.)
Medios
 
El lunes día 23 de marzo, a raíz de nuestro comunicado sobre la alarmante situación de los barrios más pobres de España en Sevilla, nos contactó Onda Local de Andalucía para a propuesta suya «hacer una entrevista en nuestro informativo De Este a Oeste I edición, mañana martes 24 de marzo, a las 09:20h de la mañana en directo y por teléfono».

No hubo tal entrevista, mucho menos en directo. En su lugar hubo una breve llamada con dos preguntas, que no sabemos siquiera si se grabó, pues dicha «entrevista», ni siquiera en diferido, ha sido emitida.

Sí hubo entrevistas durante ese día a todo tipo de colectivos a los que se les pidió su versión de los acontecimientos que se están produciendo actualmente. La única versión que no se pudo escuchar fue la de los comunistas.

No se nos ha dado ninguna explicación. Estamos seguros que no es un problema de falta de formalidad, sino de censura. ¿Por qué se nos propone hacer la entrevista en directo, lo cual dificulta la censura, y después sin mediar explicación, ni siquiera se emiten las respuestas que dimos a sus dos preguntas?

La tan cacareada “independencia” de los medios de comunicación «comunitarios» y «locales», muchos subvencionados por ayuntamientos y otros organismos públicos, es una farsa. El límite de esa supuesta libertad de expresión es la solución que promovemos los comunistas para acabar con los males de las clases populares: la socialización de los medios de producción, poner la economía al servicio de la gente y no de la banca. Esa fue nuestra respuesta a sus preguntas, esa fue la razón por la que nos proscriben.

Las únicas ideas que censuran son las que temen los poderosos.

 

Socialicemos los medios de comunicación para que sean la expresión del pueblo trabajador

Comité Provincial del PCOE en Sevilla
Bestias
 
La campaña del “fin del mundo” a que nos someten día y noche los medios masivos de desinformación y las instituciones públicas de todos los niveles y en todos los países del mundo, todos ellos instrumentos de dominación ideológica y política del poder fáctico (oligarquía financiera y empresarios), está inoculando el pánico y el sálvese quien pueda entre las masas.

Cuando las propias instituciones y empresarios dejan morir a los ancianos en los hospitales y residencias por no dotarlos de recursos, medios de protección y suficiente personal, cuando se echa de los hospitales a personas de más de 90 años enfermas “porque no tienen sitio”, o se desahucia a ancianos enfermos del corazón, ¿qué tipo de sociedad refleja esto? ¿La del “bien común” al que apelan cuando nos prohíben salir a la calle siquiera para tomar el aire o la del sálvese quien pueda?

Este régimen, basado en la ley de la selva, empezando por los que la dirigen, engendra un lumpen-proletariado sin conciencia de clase que se pliega ante los ricos (aplaudiendo a los explotadores como Amancio Ortega) y se ceba con los débiles, como en este caso ha ocurrido con unos ancianos contagiados por coronavirus.

Tras tomar el control de la residencia de Alcalá del Valle donde se encontraba el foco del contagio la Junta de Andalucía, lo primero que se les propuso, sin informar a las familias, fue llevarlos a un campamento militar en la Línea o Algecirassegún denunciaba el alcalde de Alcalá del Valle. Ese es el trato indigno y humillante que merecen según las instituciones unos ancianos que, junto a los niños, por su mayor fragilidad, deberían recibir más atención, cuidado y cariño que nadie.

Tratándolos como apestados, no es raro que algunas bestias desclasadas también se negaran a aceptarlas por el supuesto riesgo de contagio, a pesar de que la mortalidad, especialmente entre los jóvenes es muy baja. Pero así es el miedo que inocula este régimen: irracional y cegador.

Pero además, el Estado, que se ceba con cualquier vecino que se le ocurra romper el cerco al que nos están sometiendo, aunque sea simplemente por salud mental (ya sabemos que lo que menos le importa es nuestra salud), se queda de brazos cruzados ante esas bestias desclasadas que se muestran tan valientes con los más frágiles. En el vídeo siguiente se muestra cómo ante el grupo de criminales la policía permanece impasible:
 
Vídeo

Para confirmarlo uno de los cafres que graba el vídeo reconoce que “la policía no lo está regañando” porque “sabe que lleva razón”.

Muchos nos decían a los comunistas hace años que hasta que la gente no lo pasara muy mal no había nada que hacer. Las crisis se está llevando a mucha gente por delante y el régimen está más quebrado que nunca, pero sin una organización que genere conciencia de clase, que le muestre al proletariado el bosque y no los árboles, cómo acabar con las cadenas que la oprimen, la clase obrera seguirá bajo el dominio ideológico del burgués que impone la ley de la selva, el sálvese quien pueda y sacará a pasear a sus bestias pardas de entre el lumpen-proletariado marginal que pisotea al débil y se arrastra por su amo.

 

Acabemos con el capitalismo antes de que acabe con nosotros
Socialismo o barbarie


Comité Provincial del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.) en Cádiz
Enfermeras
 
Davant l’estat d’alarma, els mitjans de comunicació de tot l’Estat i algunes iniciatives populars van començar a animar entusiastament a la classe treballadora a sortir als seus balcons per a aplaudir simbòlicament a aquells que treballen en el sector de la sanitat. Més tard se suposa que aquests aplaudiments també s’han anat dedicant a professionals d’altres branques de la producció exposades al públic. Aquest acte, per molt solidari que sembli, no es tradueix en res efectiu i maquilla l’altra cara de la realitat: el desvergonyiment que estan sofrint i han sofert tots aquells professionals de la sanitat que durant aquests anys han estat reprimits quan lluitaven per a evitar que es desmantellessin i es precaritzessin els seus llocs de treball i els serveis que oferien. Tota la “solidaritat simbòlica” en els temps que corren no és més que un insult per a tots aquells que lluitant per protegir el dret a la sanitat, se’ls va titllar de criminals per aquests mateixos mitjans que ara mateix promulguen que se’ls aplaudeixi des del balcó de casa a les 20 de la tarda per la seva tasca.

Aquesta descaradura tan vil no és més que una de les contradiccions que que porta dins el sistema que sobre nosaltres impera, i que a la pràctica, veiem que aquesta mateixa classe treballadora a la qual tant aplaudeixen es troba desemparada en el seu lloc de treball sense els mitjans necessaris al seu abast per a exercir la seva comesa professional.

A Catalunya, un exemple de tot aquest desproveïment de material el podem veure a l’hospital de Granollers -una de les principals ciutats dins de l’àrea metropolitana de Barcelona-. Segons el niusdiario.es, alguns treballadors d’aquest hospital s’han vist obligats a recórrer a bosses d’escombraries per poder protegir-se del contagi durant el seu contacte amb els malalts. Aquest és un dels autèntics drames pel qual està passant la classe obrera durant aquesta emergència sanitària.

I és que el treballadors i treballadores no necessiten ni actes simbòlics ni caritat, necessiten drets i dignitat. És més, els actes simbòlics i de caritat són obertament contraris als drets i la dignitat i sovint comporten paranys i estratagemes de la burgesia per a netejar la seva imatge. També a Granollers, l’empresa Mango, amb fàbriques de producció situades en localitats veïnes d’aquesta ciutat del Vallés Oriental, donava recentment material sanitari per a l’hospital, mentre al mateix temps plantejaven un ERTE que afectava a més de 4.767 persones dins del territori espanyol. Aquesta és la solidaritat de les empreses, tirant a famílies al carrer, esperant que l’Estat les mantingui, mentre donen material per a presentar-se com a herois.

Però aquí no acaba la cosa. Les principals empreses contractistes que gestionen les ambulàncies a Catalunya es plantejaven dur a terme una sèrie ERTES just ara, en el moment de crisi sanitària en el qual es necessita el major nombre de professionals possible i amb tota l’estabilitat. I ho feien, existint fins i tot treballadors de baixa per l’epidèmia. Una d’aquestes empreses és la multinacional Falk, que té a 62 treballadors de baixa per aquesta malaltia i que ha plantejat un ERTE que afectaría 17 treballadors.

Una altra de les empreses, Tranport Sanitaris de Catalunya, és la segona empresa subcontractada per la Generalitat que també va posar sobre la taula un ERTE que finalment va quedar descartat. Ambulàncies Egara, que presta serveis al sud de Catalunya, va anunciar que mantindria tota la plantilla ara per ara, però diuen que volen “parlar del tema per a renegociar amb el comitè d’empresa el treball a realitzar”.

Els interessos són clars: prefereixen que les empreses redueixin els seus serveis o els suspenguin temporalment a través d’un ERTE amb la condició de no tenir pèrdues davant la situació. Ara mateix ¿on són tots aquests liberals que se’ls omple la boca parlant de la superioritat de l’empresa privada enfront de la pública administrada directament per l’Estat?

Mentre la Generalitat de Catalunya es tira els plats pel amb el Govern Central de Pedro Sánchez i el titlla d’irresponsable per no donar-li més autonomia per a enfrontar-se a la crisi del COVID-19, nosaltres, els comunistes, hem de recordar que va ser CIU (ara reconvertit en Junts per Catalunya que ostenten el poder de la Generalitat) qui va dur a terme les pitjors retallades en sanitat Catalunya. 2.400 professionals i més de 1.100 llits d’hospitals es van tancar durant els mandats d’Artur Mas, sempre amb el beneplàcit d’Esquerra Republicana.

I és que ni el Govern Central del PSOE i Podem, ni la Generalitat de Quim Torra, hereu de Mas i Puigdemont, són la sortida real al problema que estem patint, ja que totes les decisions que prenen ho fan per a salvaguardar els interessos de la minoria, de la classe que ells representen: la burgesia. La recent crisi política entre Espanya i Catalunya, així com l’actual crisi sanitària, no són més que la pròpia crisi econòmica de l’Estat en fallida que se sustenta en un capitalisme més que decadent.

No hi ha pitjor cec que el que no hi vol veure. La gestió privada dels serveis sanitaris empitjora les condicions dels treballadors i dels pacients, que són els que paguen amb la seva salut i amb la suor del seu front la brutal usura d’aquestes empreses. No obstant això, val dir que l’empresa pública en abstracte no és en absolut el camí que ha de seguir-se, si no que, han de ser els treballadors els veritables amos de la producció perquè no siguin burlats de nou. La nacionalització per part de l’Estat burgès no posa a les mans dels treballadors l’empresa, ja que pot cedir-se la gestió a una empresa privada, com en el cas de les ambulàncies a Catalunya, o poden tornar a privatitzar-la de nou si així ho requereixen els interessos de la burgesia. Únicament la socialització, el socialisme i el seu Estat proletari, posa al servei del poble tots els mitjans de producció construint un món més humà posant al servei del poble treballador tant la tecnologia com els béns materials.

Per a arribar a aquesta situació, la lluita contra els nostres falsos amics ens ensenyarà el camí. I aquests falsos amics no són més que una podrida elit incapaç de fer front a la pandèmia o altres problemes que es presentin: la classe burgesa.

És la classe obrera la que demostra diàriament que ella mateixa pot solucionar els seus propis problemes, gestionar ella sola les crisis, gestionar ella sola les empreses, deixant així obsoleta a la classe burgesa. És la classe obrera la que pot portar a la humanitat a un següent nivell al qual la classe burgesa no podrà arribar. La classe burgesa ens enfonsa en la misèria i en l’endarreriment.

Per això mateix, des del Partit Comunista Obrer de Catalunya plantegem la unió de totes les lluites dels diferents sectors del proletariat perquè els problemes dels treballadors, dels jubilats, de la joventut, de la dona obrera, de l’estudiant, etcètera, tenen la seva causa en el capitalisme monopolista i el seu Estat. Per això és fonamental l’organització de la classe obrera i de totes les seves lluites en una única lluita contra la burgesia i el seu Estat, conformant el Front Únic del Poble que construeixi aquest poder democràtic dels treballadors, on puguem ser amos de les nostres vides.

 

Per una sanitat dels treballadors i per als treballadors!
Per una Catalunya lliure de burgesia!
Pel Front Únic del Poble!


Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya


El estado de alarma saca las vergüenzas de la sanidad en Catalunya

 

Ante el estado de alarma, los medios de comunicación de todo el Estado y algunas iniciativas populares empezaron a animar entusiastamente a la clase trabajadora a salir a sus balcones para aplaudir simbólicamente a aquellos que trabajan en el sector de la sanidad. Más tarde se supone que esos aplausos también se han ido dedicando a profesionales de otras ramas de la producción expuestas al público. Este acto, por muy solidario que parezca, en lo efectivo no se traduce en nada y maquilla la otra cara de la realidad: el desplante que están sufriendo y han sufrido todos aquellos profesionales de la sanidad que durante estos años han sido reprimidos cuando luchaban para evitar que se desmantelaran y se precarizaran sus puestos de trabajo y los servicios que ofrecían. Toda la “solidaridad simbólica” en éstos tiempos no es más que un insulto para todos aquellos que luchando por proteger el derecho a la sanidad, se les tildó de criminales por esos mismos medios que ahora mismo promulgan que se les aplauda desde el balcón de casa a las 20 de la tarde por su labor.

Este descaro tan vil no es más que una de las contradicciones que encierra el sistema que sobre nosotros impera, y que en la práctica vemos que esa misma clase trabajadora a la que tanto aplauden se encuentra desamparada en su puesto de trabajo sin los medios necesarios a su alcance para desempeñar su labor.

En Catalunya, un ejemplo de todo este desabastecimiento de material lo podemos ver en el hospital de Granollers -una de las principales ciudades dentro del área metropolitana de Barcelona-. Según el niusdiario.es, algunos trabajadores de dicho hospital se han visto obligados a recurrir a bolsas de basura para poder protegerse del contagio durante su contacto con los enfermos. Éste es uno de los auténticos dramas por el que está pasando la clase obrera durante esta emergencia sanitaria.

Y es que lo trabajadores y trabajadoras no necesitan ni actos simbólicos ni caridad, necesitan derechos y dignidad. Es más, los actos simbólicos y de caridad son abiertamente contrarios a los derechos y la dignidad y a menudo entrañan trampas y estratagemas de la burguesía para limpiar su imagen. También en Granollers, la empresa Mango, con fábricas de producción ubicadas en localidades vecinas de dicha ciudad del Vallés Oriental, donaba recientemente material sanitario para el hospital, mientras al mismo tiempo planteaban un ERTE que afectaba a más de 4.767 trabajadores dentro del territorio español. Esta es la solidaridad de las empresas, echando a familias a la calle, esperando que el Estado las mantenga, mientras donan material para presentarse como héroes.

Pero aquí no acaba la cosa. Las principales empresas contratistas que gestionan las ambulancias en Catalunya se planteaban llevar a cabo una serie ERTEs justo ahora, en el momento de crisis sanitaria en el que se necesita el mayor número de profesionales posible y con toda la estabilidad. Y lo hacían existiendo incluso trabajadores de baja por la epidemia. Una de estas empresas es la multinacional Falk, que tiene a 62 trabajadores de baja por dicha enfermedad y ha planteado un ERTE que afectaría a 17 trabajadores.

Otra de las empresas, Tranport Sanitaris de Catalunya, es la segunda empresa subcontratada por la Generalitat que también puso sobre la mesa un ERTE que finalmente quedó descartado. Ambulàncies Egara, que presta servicios en el sur de Catalunya, anunció que mantendría toda la plantilla por ahora, pero dicen que quieren “hablar del tema para renegociar con el comité de empresa el trabajo a realizar”.

Los intereses son claros: prefieren que las empresas reduzcan sus servicios o los suspendan temporalmente a través de un ERTE con tal de no tener pérdidas ante la situación. Ahora mismo, ¿dónde están esos liberales que se les llena la boca hablando de la superioridad de la empresa privada frente a la pública administrada directamente por el Estado?

Mientras la Generalitat de Catalunya se tira los trastos a la cabeza con el Gobierno Central de Pedro Sánchez y lo tacha de irresponsable por no darle más autonomía para enfrentarse a la crisis del COVID-19, nosotros, los comunistas, debemos recordar que fue CIU (ahora reconvertido en Junts per Catalunya que ostentan el poder de la Generalitat) quién llevó a cabo los peores recortes en sanidad en Catalunya. 2.400 profesionales y más de 1.100 camas de hospitales se cerraron durante los mandatos de Artur Mas, siempre con el beneplácito de Esquerra Republicana.

Y es que ni el Gobierno Central de PSOE y Podemos, ni la Generalitat de Quim Torra, heredero de Mas y Puigdemont, son la salida real al problema que estamos sufriendo, ya que todas las decisiones que toman lo hacen para salvaguardar los intereses de la minoría, de la clase que ellos representan: la burguesía. La reciente crisis política entre España y Catalunya, así como la actual crisis sanitaria, no son más que la propia crisis económica del Estado en bancarrota que se sustenta en un capitalismo más que decadente.

No hay más ciego quien no quiere ver. La gestión privada de los servicios sanitarios empeora las condiciones de los trabajadores y de los pacientes, que son los que pagan con su salud y con el sudor de su frente la brutal usura de estas empresas. Sin embargo, huelga decir que la empresa pública en abstracto no es en absoluto el camino que debe seguirse, si no que han de ser los trabajadores los verdaderos dueños de la producción para que no sean burlados de nuevo. La nacionalización por parte del Estado burgués no pone en las manos de los trabajadores la empresa, ya que puede cederse la gestión a una empresa privada, como en el caso de las ambulancias en Catalunya, o pueden volver a privatizarla de nuevo si así lo requieren los intereses de la burguesía. Únicamente la socialización, el socialismo y su Estado proletario, pone al servicio del pueblo todos los medios de producción construyendo un mundo más humano poniendo al servicio del pueblo trabajador tanto la tecnología como los bienes materiales.

Para llegar a esa situación, la lucha contra nuestros falsos amigos nos enseñará el camino. Y esos falsos amigos no son más que una podrida élite incapaz de hacer frente a la pandemia u otros problemas que se presenten: la clase burguesa.

Es la clase obrera la que demuestra a diario que ella misma puede solucionar sus propios problemas, gestionar ella sola las crisis, gestionar ella sola las empresas, dejando así obsoleta a la clase burguesa. Es la clase obrera la que puede llevar a la humanidad a un siguiente nivel al que la clase burguesa no podrá llegar. La clase burguesa nos hunde en la miseria y en el atraso.

Por eso mismo, desde el Partit Comunista Obrer de Catalunya planteamos la unión de todas las luchas de los diferentes sectores del proletariado pues los problemas de los trabajadores, de los jubilados, de la juventud, de la mujer obrera, del estudiante, etcétera, tienen su causa en el capitalismo monopolista y su Estado. Por ello es fundamental la organización de la clase obrera y de todas sus luchas en una única lucha contra la burguesía y su Estado, conformando el Frente Único del Pueblo que construya ese poder democrático de los trabajadores, donde podamos ser dueños de nuestras vidas.

 

¡Por una sanidad de los trabajadores y para los trabajadores!
¡Por una Catalunya libre de burguesía!
¡Por el Frente Único del Pueblo!


Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya
Murcia
 
Hoy, 25 de marzo de 2020, España se ha convertido en el segundo país del mundo (solo superado por Italia) en número de muertes por coronavirus. Ya son 3.434 muertes (¡y subiendo!) cuya responsabilidad cae directamente en la catastrófica y bochornosa gestión de la crisis por parte del gobierno de “izquierdas”, que no duda en sacrificar miles de vidas para no detener el quebrado sistema de producción capitalista, a sabiendas de que la inmensa mayoría de muertes serán de personas de clase trabajadora, en especial nuestros mayores.

En el caso de la Región de Murcia, la cuenta oficial del Gobierno de España destinada a informar sobre Salud Pública no se avergüenza en reportar la más que cuestionable cifra de 477 casos confirmados en nuestra Región. Por supuesto, los números que verdaderamente se barajan son totalmente distintos. Si atendemos a las cifras que se estiman desde el seguimiento telefónico médico, se calcula que habría más de 7.500 casos posibles y casi 8.000 personas en contacto estrecho. Un ejemplo de que el gobierno no sólo no duda en mandar a miles de trabajadores a sus puestos de trabajo, donde están en continúo contacto con cientos de compañeros y sin el material y espacios adecuados para evitar la propagación de la pandemia, sino que además miente descaradamente a esos miles de trabajadores que se están jugando el pellejo. Esto, lejos de ser sorprendente, es lo único que podemos esperar de un sistema como el capitalismo que se sustenta en la explotación de una minoría de privilegiados sobre una inmensa mayoría de población que se encuentra explotada y esclavizada mediante el trabajo asalariado.



Pese a que la riqueza del Estado procede de la extracción del plusvalor que genera la fuerza de trabajo del proletariado, desde el Gobierno (recordemos) de “izquierdas” no dudan en sacrificar miles de vidas en la vorágine capitalista, además de observarse otro componente de clase en quién puede o no hacerse el test. ¿No es raro que tantos políticos y burgueses hayan sido noticia estos días por haber dado positivo? ¿Y qué pasa con los trabajadores? Según la Conserjería de Sanidad, para nosotros, los trabajadores, no hay tests suficientes y no se puede saber si esas personas que llaman alarmadas con síntomas son portadores o no del virus. No es que no puedan saberlo, es que no les importa lo más mínimo el número de vidas de trabajadores que vayan a ser sacrificadas en aras de salvar su moribundo sistema económico, que está quebrado a nivel mundial. Unas pruebas rápidas podrían detectar la presencia del virus en el organismo de una persona en apenas media hora.

A la mentira descarada de las cifras oficiales se une que la Consejería de Salud está llevando a cabo una política de no dar datos oficiales de casos positivos por municipios. Esa falta de información se complementa con la labor de los medios de manipulación de masas, máquinas de propaganda que trabajan sin descanso para que la población normalice y vaya asumiendo la nueva realidad que el Estado capitalista nos quiere imponer. Una acción que tiene un objetivo muy claro: la labor ideológica de los medios de comunicación es la de insuflar un patético sentimiento de unidad nacional, esta vez, contra el virus. El coronavirus es el nuevo enemigo al que hay que combatir, cómo no, unidos. Que los explotados deban “unirse” con sus explotadores supone ideológicamente la sustitución de la lucha de clases del marxismo por la armonía de clases del fascismo, el emplear el nacionalismo como la piedra angular del entramado ideológico de la burguesía, que tiende inexorablemente hacia la reacción. El Estado español trata de hacernos partícipes a los trabajadores de la tarea colectiva de frenar el virus en favor de un interés patrio superior, para que así no luchemos contra los verdaderos virus de esta sociedad: el capitalismo, la burguesía y su Estado.

En estos momentos de ineficiencia entre el Gobierno central y las Comunidades Autónomas, no han dudado en salir como hongos todos los oportunistas a tratar de rascar su momento de gloria. Fernando López Miras, el pusilánime presidente de la Región de Murcia por el Partido Popular, hablaba hace dos días de “cesar todas las actividades no esenciales”. Estas declaraciones, lejos de mostrar una leve preocupación por la salud de la población murciana (¡ya podría haberse preocupado cuando su partido desmantelaba la sanidad pública de la Región!) esconden dos objetivos:

En primer lugar, continuar con el tan manido y falso enfrentamiento entre el Partido Popular y el PSOE, ambos sirvientes del mismo capital financiero y meras herramientas en la subyugación de la clase trabajadora por parte de un Estado que tiende cada vez más a la reacción. Y ese es el segundo objetivo que se esconde tras las declaraciones de nuestro, por desgracia, presidente; el endurecimiento del estado de alarma para que la burguesía pueda seguir implementando sin oposición medidas reaccionarias que se intensifican con la duración del confinamiento, medidas que reprimen las libertades de los trabajadores y cuya punta de lanza se encuentra en los abusos policiales que estamos observando estos días con la excusa de “proteger nuestra salud”. ¿Es que acaso ir a trabajar a una fábrica rodeados de cientos de compañeros es más seguro que salir a pasear a solas? Por supuesto que no. ¿Por qué una persona en bicicleta se juega una multa (con agresión de regalo), pero no se alarman con los repartidores de Glovo o Just Eat? Porque “proteger nuestra salud” es una excusa. Una excusa para restringir nuestro movimiento. La crisis del coronavirus es un desastre planeado. Con ella, se están realizando una serie de etapas preparatorias en las que el Estado español, disfrazado con la apariencia de la democracia burguesa, se equipa con una serie de medias reaccionarias, hasta el momento en el que las contradicciones sean tales que el poder de la burguesía sea insostenible por medio de los cauces convencionales (¡Aunque de eso sabe bastante el PSOE de los GAL!).

Que la burguesía no engañe a nadie. No es el coronavirus lo que ha desencadenado la crisis del capitalismo, su declive y bancarrota se sabía desde hace años, y esta pandemia está siendo utilizada como excusa para enviar a miles de trabajadores al paro por medio de EREs y ERETs, que afectan ya a medio millón de trabajadores (¡y subiendo!). En el caso de nuestra Región, según la Conserjería de Empleo, más de 1.200 empresas han presentado ERTEs en apenas una semana, que provocarán la pérdida de miles de puestos de trabajo y la terrible consecuencia de que muchas familias trabajadoras pasarán enormes dificultades económicas durante el tiempo que el Gobierno decida que debe durar el estado de alarma. Con esto, el Gobierno de “izquierdas” aprovecha la inusual situación para insuflar millones de euros a las empresas, convirtiéndose el Estado en una máquina de transferencia del dinero que genera el trabajador hacia las manos del mismo empresario que lo explota diariamente y que ahora lo condena a seguir trabajando en condiciones peligrosas para su salud y la de sus familiares. Tras el rescate a la banca, nos encontramos ahora con el rescate a los empresarios.

Con la situación que miles de trabajadores estamos viviendo en nuestras propias carnes estos días, queda más que demostrado que el tan vanagloriado Welfare State o Estado de bienestar del que presumen los líderes occidentales no es más que un mito. ¿Qué hace el Estado de bienestar por los ancianos que están muriendo en las residencias? ¿Qué hace ante los continuos abusos de poder por parte de las fuerzas policiales? ¿Qué va a hacer por nuestra Región cuando llevan años destruyendo nuestra sanidad pública? ¿Y por quienes mueren solos en sus casas? La respuesta está clara: el Estado no va a hacer nada por la clase trabajadora excepto explotarla, porque el Estado es una herramienta de opresión de una clase sobre otra y actualmente se encuentra en manos de la burguesía capitalista, cuyo único objetivo es la mayor acumulación posible de riquezas a costa del sufrimiento de millones de personas.

El capitalismo es un obstáculo para el desarrollo de la humanidad. Explotación, miseria, represión y fascismo es todo lo que puede ofrecer a las enormes masas de trabajadores, cuya labor esencial en estos momentos debe ser la de organizarse contra quienes les oprimen, fortaleciendo las filas del Partido Comunista Obrero Español y luchando por el nuevo Estado obrero.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Murcia
Estudiantes
 
Fa dues setmanes ens despertàvem amb un creixement vertiginós del número d’infectats pel Covid-19. Quatre dies després ens arribava la notícia de que tancaven tots els centres educatius amb l’objectiu de reduir el moviment de les persones i, així, fer trencar el creixement exponencial i aconseguir un aplanament de la corba d’infectats. Des d’un inici, es va informar des de la universitat que això no es tractava d’un període de vacances i que es seguiria endavant amb la matèria i l’avaluació de forma virtual. Calia esperar com.

Durant els primers dies de confinament, els estudiants de la Facultat d’Economia i Empresa (FEE) i de Matemàtiques i Estadística (FME) de la Universitat de Barcelona (UB) no vam saber res. A partir del dimecres 18, com si rebessin ordres des de dalt, vam començar a rebre correus de tots els professors programant exàmens, penjant exercicis, obrint xats de preguntes. En certa manera, semblava que els professors es veien obligats a seguir ocupant-nos sis hores diàries.

En un inici, pot semblar que realment estem seguint amb la matèria i l’avaluació, però de quina manera s’està fent? Seguint el mateix precepte que si estiguéssim en condicions normals. Seguint el mateix mètode de les classes magistrals però per altres vies. Seguint el procediment d’una sola via de comunicació, del professor cap als alumnes.

Sembla evident que en unes condicions com aquestes, en les que no es pot mantenir una comunicació directe cal canviar la forma d’ensenyar (independentment de quina sigui la forma anterior), apostar per l’autoaprenentatge i altres mètodes alternatius que ens permetin desenvolupar millor els nostres coneixements. Però en canvi es segueix apostant pels mètodes tradicionals. Fins i tot aquells docents que ja anteriorment pretenien obrir més espais de participació de l’alumnat, ara es veuen sense capacitat de reacció.

En certa manera, els professors s’estan preocupant més perquè seguim treballant en el que sigui (independentment de la utilitat d’aquest treball), perquè seguim complint els horaris, enlloc de perquè puguem seguir formant els nostres coneixements. I és que en el model actual de producció, l’educació, molt lluny de fer-nos créixer com a persones, no fa més que modelar-nos, que fer-nos a imatge i semblança de les eines que necessiten les empreses. Si el dia de demà la burgesia demana noves formes de procedir en el treball, no dubtem que tota l’educació es mourà com una màquina de rellotgeria per adaptar-se a les ordres del capital. I de fet, ja està començant a passar en alguns centres. De la mateixa manera, un cop superat el capitalisme, l’educació també es mourà, però aquest cop cap a les persones, cap a un sentit humà de la vida.

Constantment ens insinuen als joves que aquesta és la nostra època d’adquirir coneixements. Que durant els primers anys de la vida ens formem perquè més tard, a mesura que anem creixent, puguem anar tornant tots els coneixements que hem adquirit en forma de treball. Com si no ens haguéssim de seguir formant durant la resta de la nostra vida! Això només mostra la verdadera cara del capitalisme. Aquesta cara que ens tracta com a una mercaderia més del sistema de producció. Aquesta cara que pretén “acabar-nos” per poder-nos llençar al mercat laboral on, de la mateixa manera que un anunci de cotxes, nosaltres haurem de vendre l’únic que podem oferir: la nostra força de treball.

Com l’anunci de cotxes que llueix el seu sistema de Wi-Fi i el sensor de la part del darrera, nosaltres haurem de lluir les nostres capacitats, els nostres graus, les nostres experiències laborals, ja que de la mateixa manera que Volkswagen necessita vendre els seus cotxes, nosaltres hem de vendre la nostra força de treball per poder sobreviure. I d’aquesta manera l’educació, en tots els seus graus, deixa de buscar el creixement de les persones perquè es puguin desenvolupar com a tals per convertir-se en un simple tràmit burocràtic que ens destrueix per dins i ens converteix en meres mercaderies. I tot això, sense entrar en detall en la connotació classista i segregadora de l’educació, que ja s’encarrega de dotar de privilegis a les classes altes mentre que dona l’esquena a les famílies obreres.

Pel jovent, el capitalisme només és la negació del nostre futur com a persones i l’educació, el preludi. És el secretari que ens fa passar a la saleta d’espera i ens prepara per un futur d’explotació i misèria. És per això que els estudiants, si aspirem a un futur on les persones siguem persones i no mercaderies, ens hem d’unir als treballadors en la construcció d’un nou model de producció, d’una nova societat. Des del Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC) animem a als estudiants, a unir-se al Front Únic del Poble (FUP) juntament amb totes les classes populars, en la lluita per superar el capitalisme i assolir el socialisme, com a fase històrica de transició cap al comunisme. També els animem a formar-se i, als elements més conscients, a unir-se a les files del Partit, doncs és amb la unió de les classes populars i guiant aquestes cap a un objectiu revolucionari que podrem finalment assolir un verdader poder democràtic per a la classe obrera de la política i l’economia.

Pel futur de les noves generacions!
Per la unió de les classes populars en una sola lluita!
Contra el capitalisme!
Obrers i estudiants, units i endavant!


Cèl·lula Joan Comorera de Barcelona. Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC)


Covid-19: una evidencia más del carácter clasista de la educación

Hace dos semanas nos despertábamos con un crecimiento vertiginoso del número de infectados por el Covid-19. Cuatro días después nos llegaba la noticia de que cerraban todos los centros educativos con el objetivo de reducir el movimiento de las personas y, así, romper el crecimiento exponencial y conseguir un aplanamiento de la curva de infectados. Desde un inicio, se informó desde la universidad de que esto no se trataba de un periodo de vacaciones y que se seguiría adelante con la materia y la evaluación de forma virtual. Había que esperar cómo.

Durante los primeros días de confinamiento, los estudiantes de la Facultad de Economía y Empresa (FEE) y de Matemáticas y Estadística (FME) de la Universitat de Barcelona (UB) no supimos nada. A partir del miércoles 18 de marzo, como si recibieran órdenes desde arriba, empezamos a recibir correos de todos los profesores programando exámenes, colgando ejercicios, abriendo chats de preguntas. En cierto modo, parecía que los profesores se veían obligados a seguir ocupándonos seis horas diarias.

En un inicio puede parecer que realmente estamos siguiendo con la materia y la evaluación, pero ¿de qué manera se está haciendo? Siguiendo el mismo precepto que si estuviéramos en condiciones normales. Siguiendo el mismo método de las clases magistrales pero por otras vías. Siguiendo el procedimiento de un solo cauce de comunicación, del profesor hacia los alumnos.

Parece evidente que en unas condiciones como estas, en las que no se puede mantener una comunicación directa, hay que cambiar la forma de enseñar (independientemente de cual sea la forma anterior), apostar por el autoaprendizaje y otros métodos alternativos que nos permitan desarrollar mejor nuestros conocimientos. Pero, en cambio, se sigue apostando por los métodos tradicionales. Incluso aquellos docentes que ya anteriormente pretendían abrir más espacios de participación del alumnado, ahora se ven sin capacidad de reacción.

En cierto modo, los profesores se están preocupando más porque sigamos trabajando en lo que sea (independientemente de la utilidad de este trabajo), porque sigamos cumpliendo los horarios, de ninguna manera para que podamos seguir incrementando nuestros conocimientos. Y es que en el modelo actual de producción, la educación, muy lejos de hacernos crecer como personas, no hace más que modelarnos, que hacernos a imagen y semejanza de las herramientas que necesitan las empresas. Si el día de mañana la burguesía pide nuevas formas de proceder en el trabajo, no dudamos que toda la educación se moverá como una máquina de relojería para adaptarse a las órdenes del capital. Y de hecho, ya está empezando a pasar en algunos centros. Del mismo modo, una vez superado el capitalismo, la educación también se moverá, pero esta vez hacia un lado opuesto al que avanza el capitalismo, hacia las personas, hacia un sentido humano de la vida.

Constantemente nos insinúan a los jóvenes que esta es nuestra época para adquirir conocimientos. Que durante los primeros años de la vida nos formamos para que más tarde, a medida que vayamos creciendo, podamos ir volviendo a todos los conocimientos que hemos adquirido en forma de trabajo. ¡Cómo si no nos tuviéramos que seguir formando durante el resto de nuestra vida! Esto solo muestra la verdadera cara del capitalismo. Esta cara que nos trata como una mercancía más del sistema de producción. Esta cara que pretende “acabarnos” para podernos tirar al mercado laboral donde, del mismo modo que un anuncio de coches, nosotros estemos obligados a vender lo único que, según los capitalistas, podemos ofrecer: nuestra fuerza de trabajo.

Como el anuncio de coches que luce su sistema de Wi-Fi y el sensor de la parte de atrás, nosotros tendremos que lucir nuestras capacidades, nuestros grados, nuestras experiencias laborales, puesto que del mismo modo que Volkswagen necesita vender sus coches, nosotros tenemos que vender nuestra fuerza de trabajo para poder sobrevivir. Y de este modo la educación, en todos sus grados, deja de buscar el crecimiento de las personas para que se puedan desarrollar como tales para convertirse en un simple trámite burocrático que nos destruye por dentro y nos convierte en meras mercancías. Y todo esto, sin entrar en detalle en la connotación clasista y segregadora de la educación, que ya se encarga de dotar de privilegios a las clases altas mientras que da la espalda a las familias obreras.

Para la juventud, el capitalismo solo es la negación de nuestro futuro como personas y la educación, el preludio. Es el secretario que nos hace pasar a la salita de espera y nos prepara para un futuro de explotación y miseria. Es por eso que los estudiantes, si aspiramos a un futuro donde las personas seamos personas y no mercancías, nos tenemos que unir a los trabajadores en la construcción de un nuevo modelo de producción, de una nueva sociedad. Desde el Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC) animamos a los estudiantes a unirse en el Frente Único del Pueblo (FUP) junto con todas las clases populares, en la lucha para superar el capitalismo y lograr el socialismo, como fase histórica de transición hacia el comunismo. También los animamos a formarse y, a los elementos más conscientes, a unirse a las filas del Partido, pues es con la unión de las clases populares y guiando estas hacia un objetivo revolucionario que podremos finalmente lograr un verdadero poder democrático para la clase obrera de la política y la economía.

¡Por el futuro de las nuevas generaciones!
¡Por la unión de las clases populares en una sola lucha!
¡Contra el capitalismo, Obreros y estudiantes, unidos y adelante!


Célula Joan Comorera de Barcelona. Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC)
virus
 
No es una opinión sino un hecho objetivo que el orden mundial imperialista se hallaba en bancarrota mucho antes de que el COVID-19 saltase a la palestra. Las burbujas creadas por las potencias imperialistas, la deuda impagable y cada vez mayor, la creación de dinero ficticio, en definitiva, las medidas económicas adoptadas al objeto de salir de la crisis provocada por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria en Norteamérica, también denominada crisis de las hipotecas subprime, lo que han hecho es acentuar todavía más la crisis capitalista, y que lejos de solventarla, lo que han hecho es profundizarla todavía más y mostrar la inviabilidad del capitalismo como sistema económico.

A principios del año 2016, antes de que se celebrara el Foro de Davos, el economista burgués canadiense William White, que a su vez fue Presidente de la OCDE y asesor de Ángela Merkel, señalaba en una entrevista al diario británico “The Telegraph” que “al sistema financiero global le sobreviene una peligrosa avalancha de impagos y bancarrotas que pondrá a prueba la estabilidad política y social mundial” y proseguía diciendo que “la situación actual es peor que en 2007, puesto que las municiones macroeconómicas necesarias para combatir la crisis están prácticamente agotadas”, reconociendo no sólo que la crisis había ganado en intensidad sino que no eran capaces de combatirla, no sabían qué hacer ni cómo salir.

En el Foro de Davos celebrado el 15 de enero de 2016, en su informe anual – realizado por los monopolios Marsh&McLennan Companies, Swiss Re, Zurich Insurance Group, Universidad de Oxford, Universidad Nacional de Singapur y la Universidad de Pensilvania –, se alertaba del riesgo que supondrá para la estabilidad del mundo en la próxima década la creciente desigualdad entre países ricos y pobres, desigualdad que portaría inherente la amenaza de crisis de alimentos, pandemias de salud, etcétera; a lo que también añadían otros riesgos como crisis fiscales, alto desempleo estructural, crisis del agua y el cambio climático. Riesgos, todos ellos, que según los monopolios mundiales y los dirigentes políticos a su servicio, amenazaban el desarrollo y la economía. La que fuera economista jefe del Foro Económico Mundial entre octubre de 2012 y enero de 2017, Jennifer Blanke, señalaba al respecto que “cada riesgo analizado encierra el potencial de provocar una falla a escala mundial pero es su interconectividad lo que hace que sus repercusiones negativas sean tan pronunciadas ya que, en su conjunto, pueden ejercer un efecto aumentado”.

Como puede comprobarse, el Foro Económico Mundial, también llamado Foro de Davos – que no es más que uno de los órganos de las multinacionales desde dónde imponen su dictadura a nivel planetario, su orden mundial – todo lo que está aconteciendo ya lo tenía planificado como uno de los riesgos consecuencia de su lógica, de su esencia clasista, que no es otra que acrecentar la desigualdad, hacer que los monopolios concentren más y más riqueza en detrimento de las masas trabajadoras las cuales cada vez son más expoliadas y más pobres.

Estos riesgos de los que hablaban hace 4 años los más reputados peones del imperialismo y sus monopolios, son consecuencia del mismo y el desarrollo de las políticas dictadas por los capitalistas lo único que hará es agrandar dichos efectos, conduciendo al mundo a una mayor desigualdad económica como resultado del proceso de acumulación capitalista conduciendo al mundo a la bancarrota, la guerra y la destrucción, no sólo por la conquista de los mercados sino también por liquidar el medio ambiente. Ellos no pueden reconocer que lo que denominan riesgos realmente son consecuencias de su sistema pues, de reconocerlo, no tendrían otra salida que acabar con él y, por tanto, con sus privilegios y con su existencia como clase social.

Como puede verse, esta bancarrota del capitalismo augurada por los propios monopolios donde contemplaban, entre otras, la amenaza de pandemia, es muy anterior no sólo al coronavirus COVID-19 sino también a algunas de sus excrecencias como, por ejemplo, Donald Trump.

No es el coronavirus COVID-19 el que desencadena la crisis capitalista sino que son los imperialistas en declive, en bancarrota, los que instrumentalizan el coronavirus COVID-19 para reducir las libertades de la clase obrera, para arrojar a millones de trabajadores al paro negándoles su derecho al trabajo, para sentar las bases económicas para que los monopolios exploten en mayor grado a los trabajadores incrementando todavía más la desigualdad que, según decían esos mismos capitalistas en el Foro de Davos de 2016, es la causa de sus problemas, mostrándonos no sólo la inviabilidad del capitalismo, sino que es una necesidad para la vida en el planeta superarlo, pues el imperialismo únicamente puede aportarnos barbarie, muerte, miseria. El capitalismo es la crisis, pues ésta es su producto genuino y la humanidad no saldrá de la crisis mientras no mande al capitalismo al estercolero de la historia.

En el Estado español el gobierno de la “izquierda” – el cual ya se retrató en la moción de censura de junio de 2018 votando el sostenimiento de las políticas reaccionarias realizadas por el fascista Rajoy, apoyadas por Rivera, tanto en materia económica como de recortes de libertades – no ha dudado en utilizar el coronavirus COVID-19 como chivo expiatorio perfecto para justificar, por un lado, transferencias económicas a favor de los empresarios así como manos libres para arrojar a centenares de miles de trabajadores al paro y, por el otro, para restringir los escasos resquicios de libertad que el pueblo todavía tiene que anuncian la intención de hacer más asfixiante el sometimiento del pueblo por parte del Estado, abiertamente fascista.

Los medios de comunicación del Capital, al unísono, se lanzan a su labor ideológica al objeto de que el pueblo asuma como necesarios los atropellos planteados por la burguesía y su Gobierno. La fórmula que emplean los imperialistas y sus maquinarias propagandísticas e ideológicas, mal llamados medios de comunicación, siempre es igual: la búsqueda de un enemigo externo para justificar los atropellos contra los trabajadores, las guerras imperialistas así como todo tipo de crimen que perpetra la burguesía, que es la clase social más criminal y asesina que ha parido la Historia. Veamos algunos ejemplos de esa táctica, de ese patrón de actuación:

• El nacionalismo fue la ideología creada por las burguesías en el siglo XIX para buscar el sometimiento del proletariado en torno a ellas al objeto de la defensa de los mercados nacionales contra el enemigo exterior, el extranjero.

• El comunismo es un enemigo permanente desde que se inicia la crisis general del capitalismo con el triunfo de la primera revolución socialista, en 1917, contra el que la burguesía ha desarrollado el anticomunismo, el fascismo como doctrina, para asustar a la clase obrera y, así, justificar todos los desmanes de los monopolios contra los trabajadores.

• El terrorismo, curiosamente financiado en la mayoría de las ocasiones por los propios capitalistas, y ahí están tanto Al Qaeda e ISIS que lo atestiguan, ha servido para justificar recortes de libertades y guerras de rapiña como las celebradas en Asia y en Oriente Medio durante este siglo XXI tanto por los EEUU como sus socios europeos.

El coronavirus COVID-19 es el nuevo enemigo que hay que batir. Esta vez el enemigo es un virus – que los propios imperialistas discuten si proviene de un mercado chino de Wuhan fruto de la naturaleza o de un laboratorio norteamericano de Wisconsin, alumbrado por el hombre como arma biológica fruto de la ingente cantidad invertida por EEUU entre 2001 y 2015, más de 100.000 millones de dólares -, un enemigo invisible que permite a las potencias imperialistas en declive justificar todas sus fechorías, todas las medidas impopulares, todos los recortes de derechos y libertades que tienen que perpetrar para seguir subsistiendo, seguir parasitando y para ello es necesario reprimir física e ideológicamente al pueblo para que acepte con la menor resistencia posible lo inaceptable, siguiendo el modus operandi ya enunciado por el líder de la Escuela de Chicago, el reaccionario Milton Friedman.

Como hemos citado anteriormente, ya los medios de manipulación de masas del Capital, sus maquinarias de propaganda, están a pleno pulmón desarrollando esa labor de atemorizar y engañar al pueblo sin pausa ni compasión para que éste vaya asumiendo la nueva realidad que el Estado de los capitalistas pretende imponer. Pero en esa labor, y sabiendo leer entrelíneas, es decir, desde una perspectiva clasista, también reflejan la putrefacción y la podredumbre del sistema al que pretenden salvar. En este sentido es interesante leer un artículo publicado en el medio “economíaDigital”, firmado por el periodista Alessandro Solís, titulado “El distanciamiento social llegó para quedarse, según los científicos” donde nos habla de que el “distanciamiento social” viene para quedarse como forma eufemística para que el lector asuma el estado marcial, incluso una vez pase la acción del virus y ello, según el título, lo apoya nombrando a “los científicos”. Señala dicho artículo:

“El distanciamiento social llegó para quedarse, significando que, incluso cuando las cifras de nuevos contagios se empiecen a desinflar, nuestras interacciones en la sociedad seguirán siendo limitadas”.

Supuestamente el Gobierno justifica el estado de alarma – y con él el distanciamiento social como denomina la prensa – en el aplanamiento de la curva de contagios al objeto de que no colapse el sistema sanitario español. Es decir, que se trata de una medida que viene determinada por la capacidad de respuesta del sistema sanitario y, por consiguiente, atiende a un criterio de respuesta del Estado más que epidemiológico o relacionado propiamente con el virus. Por tanto, una vez sea controlada esa curva de contagios y éstos se produzcan dentro del margen asumible establecido, de no ruptura de la capacidad de respuesta del sistema ¿por qué “nuestras interacciones en la sociedad seguirán siendo limitadas” tal y como ya nos están anunciando tanto la prensa como la portavoz del Gobierno? ¿O es que tras el golpe de estado que está perpetrando el imperialismo para salvar su moribundo sistema económico lo que hay es una restricción mayor de las escasas libertades que tienen los trabajadores?

Dicho artículo también señala:

“Lo cierto es que hace tan solo algunas semanas muchos gobernantes rechazaban medidas tan draconianas como las activadas en China, defendiendo que la democrática sociedad occidental jamás llegaría a tales extremos. A estas alturas deberíamos estar preparados para ver más situaciones nunca antes contempladas, como ya está sucediendo en tantos países».

Curiosamente los atentados del 11S se produjeron en un entorno económico de crisis, caracterizado por el pinchazo de la burbuja de las puntocom, con una crisis petrolera que produjo un alza de los precios del crudo, y con la quiebra de empresas como Enron. Ese atentado, el cual produce discusión también sobre su autoría incluso en los propios EEUU, sirvió de justificación para que los EEUU pudieran llevar a término diversas guerras imperialistas para salir de la crisis que les acuciaba, entre otras cosas, robando el petróleo de Iraq. Desde el gobierno fascista de Bush y sus adláteres, conocidos como el cuarteto de las Azores – a Bush había que sumarle Durao Barroso, Blair y Aznar -, instrumentalizaron el atentado del 11S y dirigiendo a sus aparatos de propaganda, los mass media, lanzaron a los pueblos del mundo la diatriba de que “los ciudadanos debían ceder derechos y libertades a cambio de tener mayor seguridad”. Sin duda, durante los cuatro primeros lustros del siglo, el retroceso en los derechos y libertades de los trabajadores ha sido superlativo.

El coronavirus sirve para que los imperialistas planteen a los pueblos otro falso debate; el debate centrado en las “medidas draconianas como las activadas en China”, que según los capitalistas puede realizar dicho país porque es una cruel dictadura donde se vulneran los derechos humanos, o “la democrática sociedad occidental” adalid de la libertad. Al igual que hace 19 años los imperialistas norteamericanos y europeos plantearon la dialéctica derechos y libertades versus seguridad, que ha significado que los trabajadores pierdan derechos y libertades y el mundo sea más inseguro; hoy los burgueses necesitan al fascismo para sostener su moribundo capitalismo monopolista y por eso ahora nos plantean el debate sobre si “democracia occidental” o restricción de esa supuesta democracia para poder responder como China ante eventos como el del COVID-19. Un debate fariseo que persigue liquidar completamente los resquicios de libertad que le puedan quedar a los trabajadores y adaptar el Estado al capitalismo putrefacto, esto es, el fascismo sin complejo alguno. De hecho, clarificadoras están siendo las ruedas de prensa diarias que están dando los representantes escogidos por los diferentes ministerios durante el vigente estado de alarma, donde el Gobierno persigue el blanqueo de los símbolos del Estado fascista como son la Jefatura del Estado, asolada por la corrupción, así como el Ejército y la unidad de España. Sin duda, para los trabajadores del Estado español este episodio del coronavirus va a significar un giro de tuerca más en la forma fascista del Estado. Pero nos preguntamos ¿Acaso es cierto que China sea tan dictatorial y, por ejemplo, Francia o España sean tan “democráticas”? Con respecto del Coronavirus COVID-19, China no confinó todo el país sino que siguió las directrices establecidas por la Organización Mundial de la Salud – organismo también imperialista financiado por los monopolios, fundamentalmente farmacéuticos – y confinó totalmente el foco como era la provincia de Hubei, paralizando completamente la producción en ella pero garantizando el Estado la satisfacción de todas las necesidades de la población así como su puesto de trabajo. Pero no lo hizo con el resto del país, ni restringió los movimientos, sino que puso al conjunto del país a disposición de la provincia que era el foco de la infección. Por el contrario, España no ha confinado los focos – Madrid, Cataluña y la parte norte (País Vasco, Navarra y La Rioja) – sino que ha declarado el estado de alarma a todo el país, restringiendo la libertad de movimientos de todos los ciudadanos, vulnerando en la práctica derechos fundamentales del pueblo trabajador, paralizando el Estado en aquello que atañe al pueblo pero agilizando su estructura para servir a los empresarios y facilitar la destrucción, en una semana, de cerca de un millón de puestos de trabajo. ¿Quién ha actuado de manera más ajustada a las directrices indicadas por la OMS? ¿Quién ha satisfecho más las necesidades y la seguridad de sus ciudadanos? China, sin duda.

Pero, tal y como señalábamos anteriormente, el artículo también refleja la putrefacción y la podredumbre del sistema al que pretenden salvar, de su “Estado del Bienestar”, de las “democracias occidentales” de tal modo que, por ejemplo, el articulista señala:

“Apenas atravesando la primera semana del confinamiento obligado, la ciudadanía de España – y de otros países que han tomado medidas similares – se pregunta cuánto tiempo más tendrá que abstenerse en la sociedad de la misma forma que lo han hecho todas sus vidas. Los padres de familia están aprendiendo a convivir las 24 horas del día con sus hijos – que no van a clases – en el mismo espacio, (…)”

Curioso, ese “Estado del bienestar”, esas democracias occidentales, hacen que tenga que ocurrir un estado de alarma como consecuencia de una pandemia para que los padres aprendan lo que es convivir con sus hijos, reconociendo implícitamente que la voracidad del sistema lleva al trabajador a un grado de explotación, alienación y mala vida que le niega, incluso, la convivencia con sus hijos, con su familia. Por no hablar del trato que dispensa el sistema a sus ancianos que el Coronavirus COVID-19 está sacando a la luz, infectándose masivamente en las residencias, por no hablar del hallazgo del Ejército cuando iba a desinfectar las residencias y se encontraba a ancianos muertos en las camas. Esas democracias occidentales, ese Estado del Bienestar está tan podrido como el sistema económico putrefacto del que emana y prueba de ello es el trato que la sociedad dispensa a sus ancianos, a sus niños, a los trabajadores, a los que no duda en pisotear.

El capitalismo es un obstáculo para el desarrollo de la humanidad. No sólo ha demostrado su inviabilidad, sino que acredita que únicamente se puede mantener a costa de liquidar al ser humano y a la naturaleza. El imperialismo sólo se puede sostener por la violencia, y únicamente puede ofertar más miseria para las masas proletarias, para los campesinos, y más represión, más reacción, más fascismo, y en este escenario también se halla el Estado español. Hoy más que nunca, tanto en el mundo como en el Estado español, adquiere una dimensión mayor la consigna ¡Socialismo o barbarie!

 

¡Fortalece el Partido Comunista Obrero Español!
¡Por el Frente Único del Pueblo!
¡Socialismo o barbarie!


Madrid, 24 de marzo de 2020

Comité Ejecutivo del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.)
vivienda
 
Per molt que la burgesia tapi el seu veritable rostre, a hores d’ara cada vegada més gent veu el que hi ha darrere de la màscara. Els que fa a penes vint anys parlaven de “l’Estat del benestar”, ara mateixa l’única cosa que poden oferir és feixisme. Veiem feixisme als EUA, feixisme a Anglaterra, feixisme a Amèrica Llatina i feixisme en el Parlament Europeu. Així doncs, les lleis, aquests instruments construïts per a protegir i legitimar els interessos de la burgesia, s’interpreten i s’utilitzen en funció de cap a on bufi el vent a cada moment.

L’article 47 de la Constitució Espanyola recull el dret a l’habitatge, però després, a l’hora de portar-lo a la pràctica, no és més que paper mullat. L’Article diu així: “Tots els espanyols tenen dret a gaudir d’un habitatge digne i adequat. Els poders públics promouran les condicions necessàries i establiran les normes pertinents per a fer efectiu aquest dret, regulant la utilització del sòl d’acord amb l’interès general per a impedir l’especulació”. En canvi, en la pràctica, el dret a l’especulació de la minoria burgesa és la veritable llei i està per sobre del dret a tenir un habitatge digne. És una expressió més de la putrefacció del capitalisme monopolista d’Estat. Poc importa la seva Constitució, ells mateixos i els seus hereus la interpreten, la canvien i se la salten segons els seus interessos de la classe, que són els interessos dels monopolis, de la burgesia.

Segons la web epdata.es, les dades publicades dilluns passat 16 de març per la Secció Estadística del Consell General del Poder Judicial (CGPJ) indiquen que es van dur a terme 12.446 desnonaments durant el 2019 a Catalunya. Famílies senceres que es queden al carrer, o en un sistema d’habitatge social que no dóna proveïment i emmascara la seva ineptitud en una muntanya de burocràcia que per a la gran majoria dels treballadors és un mur impossible de travessar tot i amb ajuda de juristes.

Amb la “crisi del coronavirus”, suposadament, s’han parat els llançaments de desnonaments de manera temporal. El Govern no ha cedit cap moratòria als lloguers, a diferència de les hipoteques, encara que és cert que alguna empresa privada ho ha fet. Cal dir que a aquesta moraròria no pot acollir-se tothom, únicament aquelles persones que es trobin en cas de “vulnerabilitat econòmica». A més, si els ingressos del conjunt familiar en el mes anterior són superiors a 1.613,52 euros no es tindrà dret a aquesta moratòria, depenent si algun dels membres de la família té una discapacitat (pot variar la quantitat).

També es tindrà dret a la moratòria si la quota d’hipoteca i subministraments bàsics supera el 35% dels ingressos familiars. D’altra banda, per a accedir a ella s’han de lliurar en l’entitat financera que va concedir el préstec, la moratòria al costat de tots els documents que acreditin aquesta vulnerabilitat, amb llibre de família o bé un document de parella de fet o un certificat d’empadronament, per a acreditar la quantitat de persones que habiten en l’habitatge. Les persones amb discapacitat hauran de tenir una declaració de discapacitat, de dependència o d’incapacitat permanent per a realitzar una activitat laboral. I a més, segons El País: “En el cas d’un treballador en l’atur, s’haurà de presentar un certificat expedit per l’entitat gestora de les prestacions, en el qual figuri la quantia mensual percebuda en concepte de prestacions o subsidis per desocupació. En el cas de cessament d’activitat dels treballadors autònoms, serà indispensable un certificat expedit per l’Agència Tributària o l’òrgan competent de la Comunitat Autònoma” a més: “S’afegirà també una declaració responsable del deutor amb la qual certifica el compliment dels requisits exigits per a considerar-se sense recursos econòmics suficients.”

Així doncs, és cert que existeix una moratòria per a les hipoteques, però amb molta lletra petita i amb molta burocràcia entremitg, com no podia ser d’una altra manera. Cal esperar que a l’abril, el problema tornarà a ser el mateix o més gran, tenint en compte la quantitat d’impagaments injustificats que hi haurà tant d’hipoteques com de lloguers. La classe treballadora no pot esperar de cap manera que li beneficiï una estratègia dissenyada per a reestructurar el decadent capitalisme, com és la que s’està desplegant amb l’excusa del coronavirus, a causa de la crisi inherent al propi sistema i anterior a l’existència del COVID-19.

Un dels focus més conflictius respecte a l’habitatge és el de la ciutat de Barcelona, plagada de pisos turístics que encareixen els lloguers fins al punt de tornar-se impagables. Els joves treballadors per a poder independitzar-se a la ciutat tenen dues opcions: o compartir pis o viure en estudis de poc menys de 30 metres quadrats en els quals se’ls pot anar més de la meitat del sou en el lloguer.

En quant a les famílies, cada vegada són més les que es veuen abocades a abandonar la ciutat pel fet que els propietaris dels pisos estan interessats a treure molt més rèdit a la seva propietat. Moltes famílies marxen a viure a pobles o municipis relativament pròxims a la ciutat (per a estar prop del treball) com Cardedéu, Vilafranca del Penedès, Sant Cugat, Sabadell, Rubí, Pallejà o fins i tot fora de la província. El cens municipal de l’INE, indicava que 466 persones havien abandonat la ciutat en 2019 respecte al 2018.

Per no parlar dels 200 menors que viuen en barraques amb les seves famílies a la ciutat que es presenta com la més “cosmopolita” de l’Estat o que en els últims deu anys ha pujat un 72% el nombre de persones sense sostre. El cens de la fundació Arrels, va recomptar unes 1.195 persones dormint al carrer de Barcelona (sense comptar les que dormen en equipaments municipals o d’assentaments irregulars, que doblegarien la xifra) mentre el Govern ens demana que ens quedem a casa. La mateixa fundació Arrels ha denunciat que a Barcelona s’està arribant a multar fins amb 300 euros a persones sense sostre per no estar confinades.

Enfront de la problemàtica de l’habitatge, els únics que planten cara són els treballadors agrupats en col·lectius en defensa de l’habitatge, ja sigui en quant als lloguers com en quant a les hipoteques. Són aquests col·lectius, independents de les institucions, els que ajuden a enfrontar-se contra l’Administració i els especuladors als afectats per les constants pujades del preu de l’habitatge i els lloguers a la ciutat comtal emanades de la usura dels propietaris que només busquen el benefici econòmic mitjançant l’especulació.

Entre aquests col·lectius cal recalcar la tasca duta a terme per l’Observatori de l’Habitatge i Turisme del Clot i Camp de l´Arpa (Barcelona), al qual el Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC) dóna el seu sencer suport. L’Observatori va demostrar un gran valor enfrontant-se a un cas tan difícil i mediàtic com de Cinto, un senyor de 92 anys amb 75% de discapacitat al qual la propietària del bloc en el qual viu porta al voltant de 20 anys intentant fer-lo fora per a poder pujar els lloguers d’aquest bloc a plaer amb l’única excusa d’un retard en els pagaments, però aquests pagaments mai s’han retardat més de 30 dies!

Un altre cas en el qual s’està lluitant actualment en el barri del Clot, és el de l’Allende i en Khalil, una família amb dos fills menors. L’empresa propietària és Monpa, antiga cadena de fleques que va deixar a 96 treballadors al carrer quan va tancar. Dimarts passat 3 de març es va dur a terme el quart llançament. La policia va desplegar enfront la casa de l’Allende i d’en Khalil un dispositiu policial de quatre furgonetes antidisturbis dels Mossos d’Esquadra. En veure l’aglomeració de gent que tapàvem l’entrada de l’edifici, van decidir retirar-se al·legant que no tenien suficients dispositius. No obstant això, el procés continua obert i Monpa, no vol negociar amb la família, segons ells mateixos, pel mal que aquest cas li ha fet a la seva imatge.

La realitat, és que en l’anterior llançament (divendres 24 de gener), es van unir a frenar el desnonament les antigues treballadores de la fleca que Monpa tenia a un carrer de l’habitatge, que a més van criticar durament les condicions laborals a les quals les sotmetia l’empresa. Això és el que de debò li dol als capitalistes, veure a les seves pròpies treballadores fent costat als seus germans i germanes de classe en contra del mateix enemic: els que ens exploten en el treball i després ens persegueixen fins al nostre barri per a especular amb les nostres cases, la burgesia criminal.

Així doncs, veiem que enfront del feixisme i a les agressions de l’Estat capitalista, neix una força de treballadors i treballadores que sent la necessitat urgent d’organitzar-se. A vegades per falta de treball, a vegades per falta de sostre i a vegades, simplement, per pura dignitat. Des del Partit Comunista Obrer de Catalunya fem una crida a totes les persones que es vegin afectades per la xacra dels lloguers abusius a participar de les assemblees per l’habitatge del seu barri o del seu poble, així com a tot a totes les classes populars a unir-se en solidaritat i per un interès comú enfront de l’Estat de la burgesia, i aglutinar totes les lluites constituint un Front Únic del Poble contra els responsables de tots els nostres problemes: El capitalisme i el seu Estat burgès.

També fem una crida als obrers conscients de la necessitat d’enfortir l’instrument sublim de la classe obrera en la direcció de la lluita de classes contra la burgesia, a engrandir les files del Partit, ja que aquest és el cervell i l’ànima del proletariat i el seu instrument fonamental perquè la nostra classe social realitzi la missió històrica que li correspon: La seva emancipació com a classe social imposant el socialisme i el seu Estat.

 

Fora especuladors dels nostres barris!
Pel Front Únic del Poble!
Socialisme o barbàrie!


Barcelona, 24 de març de 2020

Comitè Provincial del Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC) a Barcelona


Alquileres abusivos y desahucios en BCN

 

Por mucho que la burguesía tape su verdadero rostro, a estas alturas cada vez más gente ve lo que hay detrás de la máscara. Los que hace apenas veinte años hablaban del “Estado del bienestar”, ahora mismo lo único que pueden ofrecer es fascismo. Vemos fascismo en los EEUU, fascismo en Inglaterra, fascismo en América Latina y fascismo en el Parlamento Europeo. Así pues, las leyes, esos instrumentos construidos para proteger y legitimar los intereses de la burguesía, se interpretan y se utilizan en función de hacia dónde sople el viento en cada momento.

El artículo 47 de la Constitución Española recoge el derecho a la vivienda, pero luego, al llevarlo a la práctica, no es más que papel mojado. El Artículo dice así: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación”. En cambio, en la práctica, el derecho a la especulación de la minoría burguesa es la verdadera ley y está por encima del derecho a tener una vivienda digna. Es una expresión más de la putrefacción del capitalismo monopolista de Estado. Poco importa su Constitución, ellos mismos y sus herederos la interpretan, la cambian y se la saltan según sus intereses de clase, que son los intereses de los monopolios, de la burguesía.

Según la web epdata.es, los datos publicados el pasado lunes 16 de marzo por la Sección Estadística del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) indican que se llevaron a cabo 12.446 desahucios durante el 2019 en Catalunya. Familias enteras que se quedan en la calle, o en un sistema de vivienda social que no da abasto y enmascara su ineptitud en una montaña de burocracia que para la gran mayoría de los trabajadores es un muro imposible de atravesar todo y con ayuda de juristas.

Con la “crisis del coronavirus”, supuestamente, se han parado los lanzamientos de desahucios de forma temporal. El Gobierno no ha cedido ninguna moratoria a los alquileres, a diferencia de las hipotecas, aunque es cierto que alguna empresa privada lo ha hecho. Cabe decir que a dicha moratoria no puede acogerse todo el mundo, únicamente aquellas personas que se encuentren en caso de “vulnerabilidad económica”. Además, si los ingresos del conjunto familiar en el mes anterior son superiores a 1.613,52 euros no se tendrá derecho a dicha moratoria, dependiendo si alguno de los miembros de la familia tiene una discapacidad (puede variar la cantidad).

También se tendrá derecho a la moratoria si la cuota de hipoteca y suministros básicos supera el 35% de los ingresos familiares. Por otro lado, para acceder a ella se deben entregar en la entidad financiera que concedió el préstamo, la moratoria junto a todos los documentos que acrediten dicha vulnerabilidad, con libro de familia o bien un documento de pareja de hecho o un certificado de empadronamiento, para acreditar la cantidad de personas que habitan en la vivienda. Las personas con discapacidad deberán tener una declaración de discapacidad, de dependencia o de incapacidad permanente para realizar una actividad laboral. Y además, según El País: “En el caso de un trabajador en el paro, se deberá presentar un certificado expedido por la entidad gestora de las prestaciones, en el que figure la cuantía mensual percibida en concepto de prestaciones o subsidios por desempleo. En caso el de cese de actividad de los trabajadores autónomos, será indispensable un certificado expedido por la Agencia Tributaria o el órgano competente de la Comunidad Autónoma.” además: “Se añadirá también una declaración responsable del deudor con la que certifica el cumplimiento de los requisitos exigidos para considerarse sin recursos económicos suficientes.”

Así pues, es cierto que existe una moratoria para las hipotecas, pero con mucha letra pequeña y con mucha burocracia entre medio, como no podía ser de otra manera. Cabe esperar que en abril, el problema volverá a ser el mismo o más grande, teniendo en cuenta la cantidad de impagos injustificados que habrá tanto de hipotecas como de alquileres. La clase trabajadora no puede esperar de ninguna forma que le beneficie una estrategia diseñada para reestructurar el decadente capitalismo, como es la que se está desplegando con la excusa del coronavirus, a causa de la crisis inherente al propio sistema y anterior a la existencia del COVID-19.

Uno de los focos más conflictivos con respecto a la vivienda es el de la ciudad de Barcelona, plagada de pisos turísticos que encarecen los alquileres hasta el punto de volverse impagables. Los jóvenes trabajadores para poder independizarse en la ciudad tienen dos opciones: o compartir piso o vivir en estudios de poco menos de 30 metros cuadrados en los que se les puede ir más de la mitad del sueldo en el alquiler.

En cuanto a las familias, cada vez son más las que se ven abocadas a abandonar la ciudad debido a que los propietarios de los pisos están interesados en sacar mucho más rédito a su propiedad. Muchas familias marchan a vivir a pueblos o municipios relativamente cercanos a la ciudad (para estar cerca del trabajo) como Cardedéu, Vilafranca del Penedès, Sant Cugat, Sabadell, Rubí, Pallejà o incluso fuera de la provincia. El censo municipal del INE, indicaba que 466 personas habían abandonado la ciudad en 2019 con respecto al 2018.

Por no hablar de los 200 menores que viven en chabolas con sus familias en la ciudad que se presenta como más “cosmopolita” del Estado o de que en los últimos diez años ha subido un 72% el número de personas sin techo. El censo de la fundación Arrels, recontó unas 1.195 personas durmiendo en la calle en Barcelona (sin contar las que duermen en equipamientos municipales o de asentamientos irregulares, que doblarían la cifra) mientras el Gobierno nos pide que nos quedemos en casa. La misma fundación Arrels ha denunciado que en Barcelona se está llegando a multar hasta con 300 euros a personas sin techo por no estar confinadas.

Frente a la problemática de la vivienda, los únicos que plantan cara son los trabajadores agrupados en colectivos en defensa de la vivienda, ya sea en cuanto a alquileres como en hipotecas. Son estos colectivos, independientes de las instituciones, los que ayudan a enfrentarse contra la Administración y los especuladores a los afectados por las constantes subidas del precio de la vivienda y los alquileres en la ciudad condal emanadas de la usura de los propietarios que sólo buscan el beneficio económico mediante la especulación.

Entre estos colectivos cabe recalcar la labor del Observatori de Habitatge y Turisme del Clot y Camp de l´Arpa (Barcelona), al cual el Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC) da su entero apoyo. El Observatori demostró un gran valor enfrentándose a un caso tan difícil y mediático cómo el de Cinto, un señor de 92 años con 75% de discapacidad al cual la dueña del bloque en el que vive lleva alrededor de 20 años intentando echarle para poder subir los alquileres de dicho bloque a placer y cuya única excusa es el retraso en los pagos, ¡pero dichos pagos nunca se han retrasado más de 30 días!

Otro caso en el cual se está luchando actualmente en el barrio del Clot es el de Allende y Khalil, una familia con dos hijos menores. La empresa propietaria es Monpa, antigua cadena de panaderías que dejó a 96 trabajadores en la calle al cerrar. El pasado martes 3 de marzo se llevó a cabo el cuarto lanzamiento. La policía desplegó frente a la casa de Allende y Khalil un dispositivo policial de cuatro furgonetas antidisturbios de los Mossos d’Esquadra. Al ver la aglomeración de gente que taponábamos la entrada del edificio, decidieron retirarse alegando que no tenían suficientes dispositivos. Sin embargo, el proceso sigue abierto y Monpa, no quiere negociar con la família, según ellos mismos, por el daño que este caso le ha hecho a su imagen.

La realidad, es que en el anterior lanzamiento (viernes 24 de enero), se unieron a frenar el desahucio las antiguas trabajadoras de la panadería que Monpa tenía a una calle de la vivienda, que además criticaron duramente las condiciones laborales a las que las sometía la empresa. Eso es lo que de verdad le duele a los capitalistas, ver a sus propias trabajadoras apoyando a sus hermanos y hermanas de clase en contra del mismo enemigo: los que nos explotan en el trabajo y luego nos persiguen hasta nuestro barrio para especular con nuestras casas, la burguesía criminal.

Así pues, vemos que frente al fascismo y a las agresiones del Estado capitalista, nace una fuerza de trabajadores y trabajadoras que siente la necesidad urgente de organizarse. A veces por falta de trabajo, a veces por falta de techo y a veces, simplemente, por pura dignidad. Desde el Partit Comunista Obrer de Catalunya hacemos un llamamiento a todas las personas que se vean afectadas por la lacra de los alquileres abusivos a participar de las asambleas por la vivienda de su barrio o de su pueblo, así como a todo a todas las clases populares a unirse en solidaridad y por un interés común frente al Estado de la burguesía, y aglutinar todas las luchas constituyendo un Frente Único del Pueblo contra los responsables de todos nuestros problemas: El capitalismo y su Estado burgués.

También hacemos un llamamiento a los obreros conscientes de la necesidad de fortalecer el instrumento sublime de la clase obrera en la dirección de la lucha de clases contra la burguesía, a engrosar las filas del Partido, puesto que éste es el cerebro y el alma del proletariado y su instrumento fundamental para que nuestra clase social realice la misión histórica que le corresponde: Su emancipación como clase social imponiendo el socialismo y su Estado.

 

¡Fuera especuladores de nuestros barrios!
¡Por el Frente Único del Pueblo!
¡Socialismo o barbarie!


Barcelona, 24 de marzo de 2020

Comité Provincial del Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC) en Barcelona